MISTER IGNOMINIOSO

http://mrignominioso.blogspot.com/ Familia, nos cambiamos de casa, un poco más organizada pero con las mismas tonterías. Disfrútenla.

CUANDO NOS QUEDAMOS SOLOS

Cuando nos quedamos solos y los dinosaurios trotan

Y la segunda estrella a la derecha parpadea

Y Sherlock se queda sin tabaco y sale a comprar.

 

Cuando nos quedamos solos y la guardia real disimula

Y Trafalgar Square se paraliza diez segundos

Y Hyde Park es una enorme plantación de yerba

 

Cuando nos quedamos solos inventamos idiomas,

Creamos planetas, descubrimos minerales nuevos,

Estrenamos ciudades, bebemos ríos, montañas y volcanes.

 

Cuando nos quedamos solos roza tu dedo por el borde de mi pantalón

Y el Big Ben explota y da las campanadas

Y tus abrazos me dan mucho más que buen rollo.

 

Cuando nos quedamos solos y el avión es un submarino

Y Castilla La Mancha Real es una sábana de niña manchada

Y pierdo a la brisca el tercer campeonato mundial del día.

 

Cuando nos quedamos solos y el futuro es un consolador desconsolado

Y se calla la repetitiva voz del underground…

Me haces sentir muy bien contigo…y conmigo mismo.

QUÉ GRACIOSOS

Qué difícil que es escribirte madre, cojones.

Si supieras lo que me cuesta concatenar dos palabras…

Te tengo dos poemas a medias (uno en la papelera de reciclaje) y un cuento, joía…pero no sé terminarlos, no creo que valgan...no sé...no me gustan, no fluyen, no me siento orgulloso de ellos…

Hoy me he dado cuenta que es porque contigo puedo hablar de cualquier cosa, que no necesito escribirlo, que no es ese el sistema de comunicación que tengo contigo, que me gusta escucharte, que churreteemos juntos, que te suelte la primera subnormalidad que se me ocurra y que me contestes con la naturalidad sabiéndonos hacer reír el uno al otro.

Gracias siempre. Por todo...y por las croquetas.

 

 

QUÉ GRACIOSOS

“Están pá verlos, qué graciosos, nene. Mira que ritmillo tienen. Ole, ole y ole”.

 

Yo no sabía a qué se refería mi abuela cuando decía eso pero se le veía orgullosa. Ea, allí estábamos los tres, ella agitando las llaves que siempre llevaba en la mano, mi hermana con el pelo rizado como espirales eternas que llevaban a un cerebro que solo pensaba en su chupete y en los Teletubbies y yo aburrido pensando en mis amigos y en quién habría ganado el partido del día.

 

Estábamos los tres tal y como lo había planeado mi madre, sentados en unas sillas de la quinta fila en el pabellón del colegio donde ella daba clase viendo bailar a mi hermano y a sus compañeros, unos niños de cuatro años que intentaban mantener la coordinación psicomotora y el equilibrio ante el reto que suponía bailar aquel éxito mundial que fue “La Macarena”. La inventora de todo, como siempre, había sido mi madre, esa mujer que siempre trataba de hacer un buen trabajo.

 

Era finales de febrero y, además ese año coincidiendo con el carnaval, en Andalucía celebramos el día regional con mucho coraje, patriotismo y rituales. Mi madre en aquel entonces era la maestra del colegio del pueblo y tenía que hacer otro año más algún acto para la celebración de tal día, lo que le suponía más trabajo del que ya de por sí tenía como mujer, como madre y como maestra..

 

Mi padre, por temas sindicales, no pudo asistir y yo tuve que ser el fiel acompañante de la abuela mientras mi madre organizaba su presentación y puesta en escena.

 

Mi cabeza, la verdad, no estaba ni ahí, estaba en mi mundo, aunque la abuela no paraba de ponerme cada vez más nervioso con el tintineo incesante de las llaves y mi hermana, vestida con un traje de gitana blanco con lunares verdes homenajeando la bandera, masticando aceitunas con la boca abierta y escupiéndome los huesos. Aquellos niños eran ridículos para mi, todo un hombrecito de doce años y, aunque sabía que tenía que hacer las fotos que mi madre me había encargado hacer, en mis adentros solo cabían los acordes de los pasodobles de “Los Yesterdays”, la chirigota que había ganado el concurso de carnaval de ese año que echaban por la tele y que me tenía cautivado por sus mensajes jocosos, reivindicativos y transgresores.

 

Los niños iban todos iguales vestidos, cual ejército comunista en busca de iglesias en las que pecar.  Ellos, con pantalón azul corto, casi todos jeans, polo rojo metido con insistencia dentro del pantalón del niño por parte de las maestras parvulistas, pañuelo blanco al cuello, dando el aspecto de ser la antítesis del disfraz, no tanto en la velocidad e impulsividad de esos arriesgados atletas que corren delante de los toros en San Fermín como por la vestimenta, concluyendo el atuendo del tipo con calcetines rojos y deportivas blancas. Las niñas, mucho más coquetas que los descuidados varones, gozaban de la alegría de la falda roja conjuntada con la camiseta blanca lisa y dos coletas traseras a ambos lados hechas con un desparpajo casi gaditano y con el histrionismo a flor de piel.

 

Mi madre llevaba varios años intentando plantear otro concepto de enseñanza en el pueblo y demostrar que los niños podían aprender divirtiéndose y construyendo ellos mismos el aprendizaje desde edades tempranas y que no era necesaria la autocomplaciente ceremonia de todos los años a las que asistían familiares, el director del colegio y representantes del ayuntamiento.

 

Quería aprovechar la repetición de secuencias en el proceso de aprendizaje del baile para poder trabajar con otros conceptos que pudieran relacionarse o no con el hecho motor de la danza. Trabajaba con la memoria ya que los niños aprendían la letra, con la producción del lenguaje al cantarla, con la atención y con la concentración durante toda la secuencia, con la orientación espacial y la psicomotricidad focalizada hacia la reciprocidad, hacia el conjunto. El gran mérito constituía que la mayoría de los niños estaban diagnosticados con trastorno de déficit atencional e hiperactividad, pero no todos.

 

Mi hermano no debía estar allí bailando porque no estaba registrado en el colegio ni había sido diagnosticado por ningún psiquiatra. Era un año menor a la edad establecida, pero era la única manera que mi madre tenía de poder dejarlo con alguien mientras ella trabajaba para traer dinero a casa… aunque esa manera fuera con ella misma. También había otro niño que se salía de la media de edad y con el que mi hermano compartía circunstancias vitales. Tenía cinco años y lo llamaban igual que a mi hermano Félix, el niño feliz, aunque su nombre era más largo y mucho más feo. Otra cosa que tenía en común con mi hermano es que era hijo de alguien que trabajaba en el colegio, en este caso, el hijo del bedel del colegio. La cualidad que más destacaba que tenían en común era la risa alegre, vasta, inconfundible. Sin embargo, había una gran diferencia entre ambos. El hijo del bedel tenía retraso mental.

 

El bedel era el tonto del pueblo, aquel que no sabe limitar y realizar sus expectativas con asiento y con talento. El gilipollas en cuestión había hablado con mi madre para que fuera ella la que lo tuviera, pero él no aportaba nada de su parte y, además, no se portó como debía. La verdad es que siempre lo recordé como un gilipollas. Mi madre pasaba de él, ella siempre veía venir a los gilipollas desde bien lejos. Pero yo no lo había visto y ese día, sin acritud, decidí que esa persona humana era gilipollas.

 

Después de terminar las actuaciones de los nenes, de que mi hermana me hiciera un hematoma de tanto tirarme los huesos de aceitunas y de que la abuela rompiera el llavero de tanto meneo, escuché una risa inconfundible y vi como el bedel golpeaba con odio y frustración a partes iguales a...

INSTRUCCIONES PARA INSULTAR

Estas instrucciones son de las que más avergonzado me siento, pues esto demuestra que, a su manera, y de forma vana, la historia se repite y hoy un maldito español vuelve a dar instrucciones a los sudamericanos como si fuera un déspota conquistador de la fe y la tierra, ya que los españoles no necesitamos aprender a insultar debido a que es lo primero que hacemos cuando ya comenzamos a hablar.

Todos los pueblos y culturas mundiales tienen un ritual de iniciación y celebración por el ingreso de un nuevo miembro a la comunidad. Algunos dicen palabras y echan agua por la cabeza, otros son más partidarios de la circuncisión, algunos se agujerean el cuerpo, a otros les da por no afeitarse nunca. Nosotros somos distintos.

Los míos consideramos a cualquier persona como uno de los nuestros en el momento en el que empieza a insultar porque sí y cuando, con la oratoria y la pragmática mediante, es capaz de entrelazar entre preposiciones y adjetivos un hijoputa, un joder, un ostias, entonces, a ese tío se le puede considerar español (incluso a los vascos, cagondiós!)  

Aquí en Jaén, al ser también un pueblo y una cultura autóctona, lo primero que enseñamos a los niños para diferenciarnos de las otras provincias andaluzas, es a decir la palabra “polla”, que es como denominamos al pene humano. Una persona nacida aquí, si se le pregunta, dirá que es de Jaén Ni Pollas, aunque no se sienta orgulloso de ello y haya emigrado, en tal caso lo dirá más orgulloso aún (sino es por exilio político). 

Sin embargo, como ya saben ustedes, lectores latinoamericanos, no es lo mismo la polla chilena, la ecuatoriana, la argentina, la mexicana o la polla records.

Así es el comienzo, pero luego, se va aumentando el grosor de las palabras, el acento en los insultos nocivos, la mierda bucal y empezamos a copiar insultos de otras provincias y otras regiones del estado de alarma español. Incluso, no es difícil escuchar en estos tiempos de decadencia en voz de algún joven barbilampiño la puta expresión “fuck", al que yo siempre contesto con un sutil "tu puta madre".

Y de esta manera seguiremos, insultando por insultar, sin nada que decir, solamente recriminando al cielo, criticando sin razonamiento ni lógica, despotricando sin vela en el entierro, y haciendo de nuestro orgullo de jaeneros y de nuestro egocentrismo insano lo más valioso de esta tierra.

Espero que algún día nos demos cuenta que hemos perdido los olivos, las raíces, los presentimientos, la educación, el respeto, el conocimiento y ustedes nos enseñen a nosotros como canalizar los miedos, las frustraciones y los renuncios...y a no destruir lo que ustedes llaman la Pacha Mama y que nosotros casi siempre aquí decimos que es un mundo de mierda.

Si quiere aprender a insultar, venga a Jaén, acá tendrá nuestra casa, nuestra hospitalidad, nuestro aceite de oliva…los insultos, aparecerán solos por las calles derrochando inconsciencia, complejos de inferioridad e ignorancia.

INSTRUCCIONES PARA HABLAR

Partiendo del axioma de que los muditos siempre tuvimos problemas con la comunicación oral y sin entrar a valorar las diversas problemáticas que pueden ser génesis de esta carencia, hoy me explicaré a mi mismo como aprender a hablar de cualquier tema.

 

Es cierto que muchos autores han dedicado extensas investigaciones y líneas a este tema. Sin ir más lejos, Wernicke y Broca, neuropsicólogos que no sabían que lo eran, descubrieron las diversas implicaciones del cerebro con el lenguaje, tanto en su comprensión como en la producción del mismo. Otros autores, por otro lado, fijaron su foco de atención en el beneficio de tener la laringe más abajo que nuestros colegas chimpancés a la hora de ejecutar la acción de hablar y otros, en cambio, se centraron en los contenidos que se transmitían mientras se daba el dulce ritual de la comunicación humana.

 

Este texto, aunque no lo parezca, no está hecho con la intención de que usted lo lea, sino que está enfocado para ser dicho, ya que, como parecerá normal y lógico, unas instrucciones para hablar deberían darse hablando.

 

Para poder hablar de cualquier tema es indispensable tener cuerdas vocales sin traqueotomía, una cara sin parálisis facial total y algo que decir, un mensaje que transmitir. Las dos primeras condiciones son asunto de médicos y logopedas, por lo que no se entrara a mencionar nada. Del mensaje a transmitir, sin embargo, si podemos decir muchas cosas.

 

En primer lugar, las temáticas existentes en el mundo, aunque no lo crea, son mucho más variadas de lo que usted y yo podemos llegar a pensar, ya que no todo el tiempo se tiene que estar hablando de facebook, póker o follar. Hay gente que habla de la Escala de Coma de Glasgow, de conejitos blancos o de la revista Orsai.

 

En segunda instancia, hay que saber ordenar las palabras que se quieren decir y saber a quién se dicen. Esto es una tarea harto compleja ya que muchas veces, una mínima confusión con una persiana puede llegar a convertirse en una confesión a una persona.

 

Después el cerebro da la orden para que el sistema motor comience a pronunciar las letras con la misma organización con la que se ha pensado.

 

Esto es una dificultad muchas veces, ya que por mucho que tengamos pensado lo que queremos decir y cómo lo queremos decir, nos sale otra cosa que no tiene nada que ver. Yo, por ejemplo, en este texto, solo quería enseñarme a hablar para poder decirte a la cara que me encantas, pero, como siempre, me sobrevaloré y al final actúe como el mudito que no se muda que soy. 

 

Por último, la acción de hablar finaliza cuando las palabras salen de la boca y zarpan como barcos a través del viento y llegan a la oreja de la otra persona…antes de que llegue mi boca al lóbulo auricular y te dé un mordisco suave y lujurioso.

UN MUNDO ASÍ

En un mundo que no conocí nunca, vi como Rubén Darío vendía lotería y le daba a Borges un premio tan gordo como Casciari.

En un mundo que nunca imaginé, mi nieto hablaba de metalenguaje, mi mejor amigo no era un animal de compañía y mi musa venía todos los días a visitarme.

En un mundo que jamás entendí, Robin Hood era el presidente de la república, Peter Pan el más viejo de la residencia de ancianos y Wally salía todos los días en la portada de El País.

En un mundo que olvidé vivir, la Gioconda me explicaba porque sonreía, la Virgen María me decía el nombre de un padre biológico y Janis Joplin me invitaba a LSD.

En un mundo al que no pertenecí, voté en negro democráticamente, me presenté a un casting de Gran Hermano y me estrellé contra las torres gemelas.

Menos mal que este mundo no existe ni existirá, como tampoco existió aquel en el que la Europa libre ayudaba a los dictadores, en el que el franquismo en Andalucía se convertía en chavizmo  y en el que es más valorada la puñalada trapera, la estética artificial y la motivación de poder que el respeto, la cultura, la inteligencia social y la verdad.

INSTRUCCIONES PARA CALLARSE

¿Saben de ese tipo de persona que solo se relaciona con los demás por instinto asesino, lujuria y motivación de poder? ¿Conocen a aquél que ladra cuando habla, que miente cuando escucha, que insulta cuando duda, que yerra cuando afirma? ¿Han oído hablar de la timidez por limitaciones, del autismo por necesidad, del silencio y la censura como norma? ¿Han compartido su valioso tiempo con personas que ni siquiera han abierto la boca, esa persona que ves todos los días y que no conoces y no te importa? Bien, pues uno de esos tipos que no importa, que no sabe relacionarse, que ladra cuando habla y que se limita porque sí, soy yo.

Vieron a esos tipos que nunca dicen nada por iniciativa, a esos que inventan excusas todos los días, a esos que plagian la opinión del editorial de ciertos medios de comunicación, que ignoran el rastro de los que pasan a su lado por ignorar las propias carencias, que repiten excusas todos los días, que están aburridos de sí mismos y de sus vidas, que están saturados de resignación, que no saben de qué hablar sino es de cosas pseudoimportantes, originales o absurdas, a ese perfil, a ese tipo carnavalesco pertenezco yo.

Solo hablo de lo que sé…y me estoy dando cuenta, sin remediarlo, que sé de muy poquitas cosas, y que tampoco me pregunto por las que no sé.

Puedo inventar, sí. Siempre tengo esa opción, y si lo suelo hacer de hecho, pero ellos, los humanos, no me entienden, así que mis grandes inventos plagiados no sirven para nada.

Después de la ignorancia y chulería adolescente que yo también pasé y en la que culpaba de todo a todos menos a mí, me di cuenta que quizá esa falta de comunicación resultara una consecuencia de mi mala vocalización, de mis descarrilamientos o de mis motivaciones insípidas y previsibles.

Hoy descubrí que esa malafollá y este intento de distanciamiento con la humanidad solo son por miedo a hacer el ridículo, por la correlación positiva que existe entre el malhumor y la cojera que acostumbro a tener y porque, cuando recibí la atención de todo el mundo, nunca dije nada bueno.

Por eso, estas instrucciones no instruyen nada, no dicen nada, no sirven para nada, las hago porque soy un bocas tremendamente tonto y para que, si ustéd desea, pueda rehacer, leer o entender en silencio...si es que les importa

 

Así que me callo…como el gallo cada mañana.

 

http://www.youtube.com/watch?v=k82M-0HmSGs el gallo rojo, Coetus y la voz de Silvia Pérez Cruz

(B)ELLAS

A mi madre, por sus educación Desideratística y por su comprensión perenne

 

Ellas son distintas, (nosotros ya lo sabemos)

Ellas nos hacen nacer, morir y renacer

Ellas son ellas frente a ellas y los demás blasfemos

Ellas son puta, son madre y son mujer

 

Ellas resucitan, matan y mueren por sus hijos

Como ninguno de mis padres sabe hacer

Ellas enseñan, de la vida, sus escondrijos

Disfrazadas de panacea, pasión y lucifer

 

Ellas son proscritas y sorprendentes

Ellas son luchadoras incandescentes

Ellas son experiencia, vida y placer

 

Ellas son malas, son zorras, son incoherentes

Ellas son almas, son cuerpos, son mentes...

Ellas son sueños, cada noche, en mi amanecer...

 

 

posdata: mami, no he dejado preñá a ninguna...(creo)

MUDÁTE MUDITO

Mi abuela, la de mi madre, este verano me dejó encargado un regalo o un castigo, según se mire: tuve que hacer la mudanza de una de su casas. Llevo acá viviendo mes y medio.

 

Para entender el contexto hay que saber que mi abuela tiene en propiedad cuatro pisos en Jaén, cerca de la antigua zona de discotecas y de la estación de ferrocarril.

 

Uno de los pisos está en la avenida con más luces y tráfico de la ciudad. Es donde ella reside y donde nos juntamos aún para las ocasiones especiales. Los otros tres los tiene alquilados, uno a una familia y los otros dos a estudiantes, por lo que está deshabitado desde julio a septiembre. En uno de esos pisos es donde yo recuerdo las cenas familiares de navidad que quiero olvidar, allá es donde ella ha vivido hasta que se mudó a su actual residencia. Después, yo estuve viviendo en ese piso con mi madre y mis hermanos, durante un año, justo el de después del divorcio de mis padres.

 

La organización arquitectónica de la casa era casi lineal. Un pasillo estrecho conducía desde el umbral de la puerta hasta el final del piso con varias puertas a la derecha. La primera era la del salón, que permitía llegar a través de otra puerta al cuarto de mi madre. La segunda siempre estaba abierta y era el cuarto donde dormían mis hermanos, de 3 años el varón y de 5 la fémina. Luego estaba el cuarto de baño, mi habitación, que estaba al fondo a la derecha y la cocina que era lo primero que uno veía al entrar.

 

Recuerdo el piso con muchos detalles, pasé muchas horas allá jugando solo, falsificando cromos de fútbol para engañar a los niños de segundo que tenían más estampas que yo, creyéndome el MVP del AllStars que la NBA organizaba todas las noches en mi cuarto. Recuerdo con claridad esas cortinas oscuras que no dejaban pasar el sol a la hora de la siesta, las letras de colores del nombre de mis hermanos encima de cada uno de los cabeceros que dibujó mi tía la pequeña y el armario de cuatro puertas, dos de ellas siendo a su vez espejos, de madera casi negra, recia de roble, con muchas bolsas guardando ropa encima del mueble que más me contestaba de la habitación del fondo a la derecha.

 

Cuando ya había hecho los deberes y había estado jugando al fútbol por la tarde en la urbanización de un amigo, solía meterme allí, solo, tirado escuchando a Calamaro tirando triples y haciendo mates en una canasta de juguete sin parar de preguntarme y callarme muchas cosas.

 

La falta de conocimiento a esos años creo que me beneficiaron para no recordar demasiadas circunstancias. Aún así estoy tranquilo ante la posibilidad de reaparición de algún evento traumático, ya que el consumo desmedido de porros que mantengo desde entonces se encarga del resto de aspectos del sistema mnésico, por lo que no recuerdo ni recordaré mucho de esa época de mi vida.

 

Ahora que han pasado quince años, aunque no recuerdo, sí entiendo muchas más cosas de aquella situación, de aquel año en el que mi tita y mi abuela venían mucho por casa para jugar y entretenernos, ese año extraño en que conocimos cuatro canguros distintos que nos cuidaron, que nos limpiaron los mocos y que nos ponían películas Disney, ese año en el que, después de que mi padre pasara con nosotros el fin de semana y nos dejara los domingos por la noche en la puerta del piso, yo me iba corriendo a la iglesia, a confesarme, a intentar buscar alivio y respuestas en un dios que siempre estuvo en silencio...

 

Sin embargo, hubo algo que se me quedó sin entender. Yo había pasado muchas horas en aquella habitación del fondo, solo, la tenía examinada palmo por palmo, controlaba cuantas bolsas de ropa de invierno había encima del armario, cada cuanto cambiaba mi madre las sábanas y cuantas baldosas había en dirección norte y en dirección oeste.

 

El último día que pasé allí vi un mensaje escrito sobre la madera del armario, hecho a navaja, con una letra parecida a la de una estudiante universitaria cursi, muy redonda (tanto la letra como la estudiante) que ponía “No te mudes. Quiero estar contigo”.

 

Nunca le dije nada de esto a mi madre ni a mi padre. ¿Quién escribiría eso? ¿Sería algún tipo de broma familiar para reirse de mi?¿Sería algún duende?¿Habrá estado todo el año viéndome y escuchándome alguien que yo ignoraba?¿Habré tenido a un vecino pederasta espiándome? ¿Qué es eso de “estar contigo”? Si tengo algo claro en esta vida es que estoy solo y que en aquella habitación había estado jugando yo solo. Siempre.

 

Desde hace unos veranos, mi abuela ha tomado la costumbre de marcharse a la casa que una de mis tías tiene en el pueblo para huir un poco de la calor de la ciudad. Este verano me encargó que le cambiara varias cosas de la casa. Quitar dos puertas de armarios de la cocina, cambiar el mueble que sujeta el televisor por otro que hay en el antiguo cuarto de mi madre, desmontar el armario del fondo y llevarlo en el coche a su casa actual, y, como colofón brillante, fregar, barrer y limpiar el baño para que estuviera limpio cuando el fontanero llegara para empezar con la obra.

 

Cuando desarmé el armario del fondo, en el reverso donde hallé escrito el mensaje había otro: “¿Dónde me llevás?”. Sobrecogido, asustado, excitado, empecé a buscar más mensajes por el armario. No ví nada. Respondí en voz alta, una voz temblorosa, como si hablara con mi nariz, que la llevaba a la casa de mi abuela.

 

Entonces en la misma ubicación donde había aparecido el primer mensaje, ocurrió algo que nunca sabré describir ni transmitir. Comenzó a salir un relieve del armario de color más claro, como el de las cajetillas de camel, que ponía “Te extraño”.

 

Pregunté, con miedo he de reconocer, al aire con estas palabras. “¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?” y el armario me contestó seguro y apresurado, con caligrafía en mayúscula “MUDÁTE CONMIGO MUDITO”.

 

Extrañado y temblando, hice todas las labores que me quedaban, recogí las piezas del armario, las metí en el coche, fui a casa de mi abuela y lo armé en el sitio que había dejado preparado para ello. Cuando terminé de montar el armario le pregunté si estaba todo correcto, que quién era, que quería y por qué me había llamado "mudito".

 

De repente, apareció en el espejo una silueta difusa que poco a poco fue definiéndose hasta mostrarse tal era, una enana, con sombrero rojo, con ropa de mil colores, con un cigarro en la boca, con un ojo más grande que otro y con la sonrisa más enérgica que había visto hasta entonces. Empezamos a hablar ya por fín cara a cara.

 

Me recordó muchos momentos, muchas anécdotas infantiles, muchos delirios, muchas incertidumbres pasadas que no pienso comentar con ustedes. Es mío y para mí nada más. Solo se puede decir que me dijo que era la enana más alta del mundo y que me conocía, que me llamaba "mudito" porque sí, porque le gustaba, que la otra alternativa que me daba era que me llamara caraculo, que yo eligiera. Elegí bien, y por fín tengo un apodo apropiado para todos mis silencios y mi vocación por escribir y por no hablar...

 

Desde entonces que estoy de okupa en casa de mi abuela con el armario montado hablando de mi pasado y de mi futuro...y me queda aquí todavía mucho tiempo.

INSTRUCCIONES PARA APRENDER A LEER SOLO

Sin ánimo, parece, de soltar el carril y sin ánimo de lucro alguno, hoy se explicará con letras, diéresis y sufijos cómo aprender a leer cualquier tipo de grafía en cualquier idioma.

 

Quizá se crea por leyenda popular que lo más importante es la fonética, el cómo se oye lo que se dice, dando más relevancia a las formas en vez de al contenido, a la pronunciación exacta de los distintos monemas y fonemas de cada concepto, de cada adverbio, de cada persona y tiempo verbal. Expertos pseudooradores intelectuales humanos han demostrado grandes dotes en la lectura fonéticamente correcta. Casos como Benedicto XVI (o cuatro al cuadrado si se prefiere) o José Mourinho ilustran con acierto aquellas personas que son capaces de hablar muchos idiomas pero, demostrando a su vez, que siempre se mandan mensajes vacíos repletos de prepotencia e ignorancia.

 

Por supuesto, aunque se carezca del conocimiento del idioma como cree mi amigo el mono que tiene del inglés, como tengo yo mismo sobre el japonés o como tenía ET en cualquier parte del planeta, lo más adaptativo es aprender a leer entre líneas, augurando con acierto el futuro, visualizando los contenidos básicos repudiando las refinadas figuras literarias, evitando los errores del lenguaje y de la inteligencia que en un futuro solo nos aporten malentendidos y conflictos no previstos…y la pérdida.

 

Repito, quizá esto sería lo más adaptativo, pero eso no significa que siempre lo hagamos ni que sepamos hacerlo.

 

Aún teniendo problemas a la hora de vocalizar ya sea por la falta de intervención de un logopeda en la infancia o por el porcentaje de alcohol en sangre o, incluso, si las dificultades o carencias en la cadencia del deletreo son por la carga extrema de dioptrías en sus ojillos, usted, como estará comprobando, podrá aprender a leer solo.

 

Sin querer darse cuenta, usted solo acaba de leer la palabra doscientos cincuenta del texto y esto ya fluye veloz como el niño que recién estrena bicicleta. Sé que no es mérito propio que usted haya leído hasta acá, ni siquiera mencioné en ningún instante técnica alguna en la que apoyarse cuando se enseñan las vocales y las consonantes.

 

Es mérito de usted por aguantar los delirios simplistas y pseudosurrealistas del autor y de no haber pegado un puñetazo a la pantalla del pc, por negarse a vivir con los ojos cerrados sin saber que ocurre alrededor suya, sin perspicacia. Sin brillo ni contraste.

 

Si, a pesar de la incoherencia y estupidez de leer unas instrucciones para aprender a leer, usted se ha sentido cómodo en solitario y lo desea realmente, puede seguir leyendo a otros autores, a otros anónimos. Puede conocer nuevos mundos y nuevos conocimientos en los libros, revistas, grafitis, bares, internet... pero no olvide una cosa fundamental: como para todo en la vida, para aprender a leer (aunque sea en braille) es mejor tener los ojos bien abiertos.

INSTRUCCIONES PARA ESCRIBIR INSTRUCCIONES

Para leer este texto, agarren o cojan (según el dialecto del castellano que hablen) papel y lápiz y estén atentos al gran pseudosecreto que desvelan las siguientes palabras al final del texto, las cuales intentarán indagar y divulgar las características principales y las líneas maestras con las que escribir unas instrucciones sobre cualquier asunto y no fallar en el intento.

 

Antes de nada y en primera instancia, el autor de tales instrucciones debe comprobar empíricamente que posee la prepotencia y ausencia de experiencia suficientes para poder hablar de un tema como si se estuviera sentando cátedra, como si ya hubiera contemplado la aparición de todas las probables variables extrañas y posibles alternativas que la realidad presenta en su devenir pero sin tener ni puta idea, como un jugador de ajedrez en mitad de un terremoto, como si viniera de vuelta pero sin moverse del sitio, como si fuera un sabelotodo miedoso que repite argumentos plagiados sin raciocinio por temor e ignorancia.

 

El autor, a excepción de que sea Julio Cortázar o Hernán Casciari u otro que no escriba en este blog, deberá tratar el asunto desde la tolerancia cero a las críticas que puedan surgir y a la originalidad con la que pretenda contribuir el inconsciente. También se recomienda encarecidamente repudiar opiniones cercanas y  tratar al resto de seres humanos con indiferencia e ira si lo que realmente se pretende es creerse que uno puede ir dando por ahí instrucciones como si fuera un Sócrates cualquiera o un opinólogo televisivo.

 

Para comenzar a escribir unas instrucciones, dando igual sobre lo que vayan a ir, el autor del texto debe ponerse de puntillas o sobre una silla para elaborar la redacción mirando por encima del hombro al futuro lector, creyéndose mejor que él y demostrándolo, con la misma imprudencia que los políticos demuestran sus trapicheos, mediante faltas de respeto, infravaloraciones y desprecio.

 

Habituados a la cómoda posición autoritaria, el escriba debe elegir con intranscendente motivo cual es la acción que se registrará en el folio con el que se pretender instruir a los futuros actores del verbo. Ya en el mercado literario se ofrecen temáticas tan variadas como la quema de hormigas en Roma, la masturbación de un hijo ficticio o el prospecto de algún fármaco, todas ellas repletas de ociosidad, imaginación e incandescencia.

 

Se puede innovar si se prefiere, pero cada uno somos parte de nuestras circunstancias y consecuencias, así que tenga cuidado, estimado futuro ex-lector.

 

Elegida la problemática a solucionar, se comienza a escribir un texto inferior a las mil palabras, altamente estructurado, con coherencia y objetivos prefijados, con moraleja, pseudohumor y elegancia, con epítetos concatenados y metáforas certeras e imprevisibles. Después, queda ya poco. Solamente se pone título al texto intentando ser lo más conciso posible debido a la longitud y aridez de la palabra “instrucciones”, se relee y se cuelga en el blog.

 

Luego de comprobar que el escrito queda tal cual queremos colgado en nuestro ególatra blog y deambulando por Internet, comienza otra labor mucho más interesante si cabe que la propia redacción de las instrucciones:

Hacer todo lo  posible para conseguir vivir sin dar ni recibir ningún tipo de instrucciones.

 

http://www.youtube.com/watch?v=9n93COrw3xY PUEDO EMPEZAR, JOSEP MARIA FONOLLOSA

INSTRUCCIONES PARA SECUESTRAR APÁTICAMENTE

Ante la manía humana de realizar esfuerzos para conseguir los objetivos soñados en cualquier circunstancia y bajo la notable influencia del ego y de sus deseos de posesión de todo el mundo (objetos inanimados, animales disecados y sin disecar y espíritus de fortalezas antiguas incluidas), me veo en la obligación apática de escribir unas pseudoinstrucciones basadas en la experiencia para secuestrar a personas, ya que lo de secuestrar animales está muy visto por aquí por Jaén y que eso de retener con insistencia algún objeto siempre es ridículo, a excepción de que sea alguna pertenencia de alguna ex pareja a la que aún le tengamos rencor.

 

El tipo de secuestro al que nos referiremos durante todo el texto será al secuestro exprés aunque dure varios días y la motivación por la que se actúa de esta manera denigrante, fascista, indolente y estática no será económica, sexual o política sino por motivación ociosa, por procrastinación si se prefiere, por desgana o automatización ante las responsabilidades, como el cocinero que cuenta las patatas mientras las corta o como el que mira como se encienden los botones del ascensor de la oficina que (como solo creemos que ocurre en España) sube para arriba.

 

Lo primero que se debe buscar es una víctima que sepa ajustarse al rol con compás y apatía, ya que,  salvo en el caso de ciertos padres de familia, es irracional que el secuestrado muestre más interés por alargar el encierro que el propio secuestrador. 

 

Seleccionada la víctima al gusto del futuro delincuente, el siguiente paso es conseguir un medio de transporte que nos permita llevarla al escondrijo confeccionado con las características normales en estos casos: cama incómoda y sucia, cadenas, fustas, tres cubos baratos de distinto color (uno de ellos con agua) para cumplimentar las necesidades básicas humanas y cuatro paredes, un techo, un suelo y una puerta con candado y mirilla desde el exterior.

 

Teniendo eso ya claro en la mente y habiendo rezado un Padrenuestro para que Dios nos confíe su omnipotencia y su silencio, lo recomendable es saberse los horarios en los que la persona anda sola y los lugares por donde suele hacerlo, aunque eso de vigilar durante mucho tiempo es una tarea muy aburrida y, desde la empatía hacia la apatía, es entendible que no siempre se haga. Se puede buscar la ayuda o colaboración de alguien durante el secuestro, pero quizá sea demasiado osado. Cada uno que valore y asuma sus riesgos.

 

En principio, el propio portal de la persona, los aparcamientos de un centro comercial o algún monumento católico son buenos lugares para comenzar con el proceso de secuestrar, el cual debemos iniciar amarrando fuertemente al sujeto con cinta aislante en manos, pies y boca y meterlo en la parte de atrás de un vehículo ya previsto.

 

Es fundamental el haber resuelto a tiempo la necesidad del transporte con algo que no sea ni una patera, un ciclomotor con sidecar o un monociclo de payaso, por aquello de ocultar el delito que intentamos cometer apáticamente. A pesar de todo, si no se puede obtener otro tipo de vehículo, estos también valdrían.

 

Llegados al lugar habilitado para el alojo del singular huésped, al que llamaremos el mudito si el trabajo no se hiciera en solitario, lo que tenemos que hacer es cerrar con llave y observar por la mirilla hasta que nuestra curiosidad se sacie y nos vayamos a ver tranquilamente “Gran Hermano” en nuestro plácido sillón hasta que querramos verla de nuevo... a los cinco minutos.

 

PSEUDOINSTRUCCIONES PARA HACER UN CHUPETÓN

Ninguna persona humana mayor de 23 años, por mucho que se considere católica, mojigata o farfollas, ha evitado con el suficiente atino y la imprescindible inocencia el haber trasegado por la vida sin haberse encontrado con un chupetón sexual en alguna parte física de un humano, ya sea por el signo vampírico pasional en nuestro propio cuello reflejado en un espejo, por nuestra labor guarromántica y constante en la yugular del otro o por algún rumor sobre la vecina del sexto b.

Estas instrucciones, desde la humildad y el respeto a la otredad, no pretenden discernir sobre el hedonismo de la situación sino indagar, especificar y/o definir la técnica con la que tendremos los resultados más eficaces a la hora de hacer un chupetón. Hay otro tipo de técnicas, métodos y habilidades en las que otros autores, corrientes literarias o pelícluas snuff profundizaron y deben seguir profundizando para comprobar y refutar, si fuera necesario, los factores implicados en la existencia del chupetón y su origen.

Como la voluntariedad o no en este tipo de beso carnal no se pone nunca en entredicho en voz alta salvo que se haga con la gracia y el desparpajo del cual carezco, nos remitiremos al mero asunto bucal sobre el territorio corporal elegido.

He de aclarar que siempre que se mencione durante el texto la palabra “chupetón” se referirá al caso típico de chupetón en el cuello con un perímetro de tres centímetros a la redonda sin ningún estorbo, nomás que un pequeño lunar quizá, con ese color rojizo con tintes morados (o violetas o púrpuras o lilas…ya se sabe, en estos tiempos en los que las mujeres renombran todo y siguen empeñadas en lavar las zapatillas, uno ya no sabe si han cambiado el nombre y variedad de colores o la camiseta de nuestro equipo de fútbol) y que las abuelas ven, oyen y huelen tal chupetón cuando uno atraviesa el umbral de sus casas para visitarlas sin la protección de alguna bufanda hecha por la anciana que solo te pones ese día para que crea que la usas comúnmente.

No obstante y sin poder obviar la realidad, se han dado casos (según ciertas experiencias cercanas propias y comprobaciones empíricas en algunas universidades del otro lado del Atlántico) en los que el chupetón se ha producido en zonas más remotas como entre los dedos pulgar e índice de la mano izquierda, en un talón, cerca de un pezón peludo o, incluso, que el chupetón comenzará en el sitio exacto del cuello que antes se mencionaba pero que se extienda hasta alcanzar partes cercanas a los pelos de la nariz, del entrecejo o de la pelvis.

Teniendo claras estas premisas y observaciones iniciales, lo importante para ejecutar esta técnica es tener a mano un cuello humano de mujer (en mi caso, y añado: de mujer que me embruje con los ojos y más bajita que yo aunque no por ello más pequeña, pero el lector no tiene porque compartir gustos con el escribidor del texto), y una boca, que por cercanía y pereza, será la mía.

Juntados esos elementos, lo único que se tiene que hacer es cerrar los ojos, besar, chupar, respirar, absorber y dejarse llevar hasta donde el deseo nos arrastre y la noche y la dermatitis nos permitan.

 

Los resultados, sino se entremezclan mucho con nuestras expectativas, serán algo parecido a un chupetón de centrímetro y medio de longitud permanente e inamovible con duración de una semana por mucho tipo de maquillaje que se use, con opción a renovar mensualmente siempre que ambos humanos estén de acuerdo y no haya ningún tipo de venganza personal como la que yo pretendo realizar el jueves de esta semana a base de chupetones por todo el cuerpo.

 

INSTRUCCIONES PARA PASEAR POR LA NOCHE CON UNA PAREJA

Obviando el ritual de desplazarse con ambos pies, de explicar el concepto pareja sin que intervengan otros vínculos con seres humanos y que estas pseudoinstrucciones son una necedad más del autor, este tipo de instrucciones no deberían ser empleadas por ninguna persona racional, pero al ser seres humanos y tener la suerte de que el azar aún tiene más poder que las empresas deportivas multinacionales, es posible que nos veamos abordados por las circunstancias a vivir una situación parecida a la siguiente: un vecino va besándose y sobándose por mitad de la calle con una mujer a la que hay que acompañar a la puerta de la casa para, después, acompañarse mutuamente al portal común .

 

De primeras puedes optar por caminar rápido mientras cuentas anécdotas sexuales graciosas para intentar generar una inercia de deseo entre los amantes que saben que va a haber un último beso largo en el portal de ella y confiar en nuestras habilidades sociales y en la originalidad de nuestras historietas plagiadas para que ambos aguanten hasta llegar a la residencia de la fémina. Pero, como el lector ha adivinado mientras leía, esta opción es una estupidez…y más aún en verano, ya que los sujetos que segregan saliva pasional no te van a hacer caso salvo que vayan amarrados con una soga a tu muñeca derecha.

 

Como todo en la vida, el pensamiento crítico e imaginativo se complementan para hacer surgir más alternativas que tampoco son tan eficaces como nos gustaría. Una es adelantarte al lugar donde sepas que se produce la separación de la pareja, ir haciéndote un cigarro de liar y esperar el desenlace exprés de la pasión (solo en caso de que sepamos que el amigo no sube a penetrar a casa de la muchacha, en tal caso deberíamos ir buscando un plan B en algún bar barato y cercano).

 

Otra sería engatusar a cualquier persona humana para que te acompañe durante el trayecto contándole historietas infantiles como la del gitano que hacía trampas al ajedrez o la del sumiso que no quería ir a la misa del gallo. Lo de hablar por teléfono, ir comiendo algo o simplemente deambular más borracho que la parejita son estrategias alternativas previsibles que no carecen de eficacia pero que tampoco merecen una explicación mayor a dos líneas por la popularidad de ellas.

 

No se ha de descartar el uso de locomoción pública o privada para huir de la atracción sexual entre humanos de la que somos excluidos  o, incluso, de promover un incidente en mitad de la calle con el único fin, tras varias paradas, de que la policía nos lleve a nuestra casa con la huella dactilar manchada, pero esta forma de enfrentar las situaciones y circunstancias de la vida no es del todo recomendable... y más cuando ya se tienen antecedentes. 

 

Cuando termina el trío andante (que no andino), debemos saludar con cordialidad y desde lejos a la persona del otro sexo e irnos con nuestro amigo comentando el último acto sexual que se hizo en común antes de la fecha mientras nos prometemos a nosotros mismos que es la última vez que estaremos con parejas furtivas a altas horas de la noche y que es la última noche que nos sentiremos solos en la vida.

 

INSTRUCCIONES PARA HACERLE UN PORRO

Dejando al margen los motivos intrínsecos que han llevado al consumo de la droga (ya sean por buscar sensaciones nuevas, por impresionar a una extranjera, por querer ampliar los vínculos con la pareja o por la simple habituación al porro) lo importante para la producción del cigarrillo es el material con el que se realiza y la compañía con la que se fumará.

Para ello, necesitamos una disciplinada serie de objetos que, uniéndose con maña y actitud, nos facilitarán la aspiración toxica que se desea. Es imprescindible tener marihuana, hachís o algún tipo de mierda negra de origen paraguayo, ya que el consumo varía según la región del mundo en la que lo hagamos. En este caso concreto, y debido a la ubicación en el mapamundi, al instante temporal y al nivel socioeconómico y cultural, el porro se constituirá de hachís con un cigarro industrial.  

Teniendo claro que para que el hachís se transforme en humo es necesario tabaco, ya sea picado para liar o en cilindro industrial, lo primero que debemos hacer es partir la parte delantera del cigarro lo suficientemente grande para después usarla como base para no quemarnos los dedos y lo suficientemente pequeña como para tener tabaco para el porro en sí.

Para que aquellos lectores que no son de este conjunto de fumadores extintos y camaleónicos entiendan el contenido de la extensa y reiterante frase anterior, deben comparar la parte delantera del cigarro o “mora” con el primer amor que ya pasó ante sus vidas y del que nunca olvidan las heridas.

 

Es decir, se arranca tal parte del cigarro (cuidado, este ritual solo se lleva a cabo en ciertas partes del sur de Europa…en el resto del mundo suelen usar otro tipo de soporte físico exterior para poder fumar las últimas caladas aunque el objetivo siempre sea no abrasarnos) para que haya una protección física que impida quemarte de nuevo, sabiendo lo que estás inhalando, disfrutando de esas mariposas yonquis por dentro del cuerpo pero sin dejar que se apoderen de todo, drogándote a gusto pero sin pasarse de la raya por miedo a no tener autocontrol, enamorándote tú solo de las oes que se hacen con el humo cuando uno no para de alucinar.

 

Cortado ya el trozo del cigarro industrial, se abre el cigarro y se quema el hachís mestizándolo con el tabaco en un reparto igualitario y humilde. Se debe mezclar despacio, atento a los detalles y a que no se formen grandes conglomerados, intentando mantener a la vez algún tipo de conversación transcendental en la que se termine contradiciéndose a uno mismo, descarrilando por mundos de enanos, espejos y esperanzas o comenzando a marcar el territorio con lindos esputos sin costra.

El siguiente paso del proceso es enrollarlo en un papel de arroz poniendo la anteriormente denominada mora en alguno de los extremos (no tiene porqué coincidir con la ideología del hacedor de canutos si es que aún los efectos de la droga no le han hecho perderla) y el resto de ensalada natural a lo largo del papel. Con un juego de manos de fácil aprendizaje si se repite con interés y en el que la pinza de los dedos oponibles es fundamental, el cigarro estará liado con precisión.

En un ejercicio de ética y sinceridad autoimpuesto, he de decir que hay ciertas variables extrañas que pueden modificar estas instrucciones. Los efectos de la marihuana o del hachís, por poner un ejemplo, no son los mismos. También influyen más de lo que el consumidor habitual quisiera el tipo de tabaco empleado, cómo se consume (en pipa, pipa de agua, papel de celulosa, papel de arroz…), la compañía (no es lo mismo fumar con tu novia que con tu suegro) o el lugar (doy fe de las diferencias entre fumar un porro en la playa o en un baño de algún aeropuerto). A pesar de la existencia de las variables extrañas, los efectos que se debieran notar en el cuerpo son variopintos e innecesarios en estas instrucciones. Si se requiere más información sobre el tema, haga como debería hacer con la política, el kamasutra o la creencia en dios. Juzgue por sí mismo…que ya somos mayorcitos.

 

Por último, solo queda agarrar el caño por la punta opuesta a la mora y sacudirlo un poco para que se prense con naturalidad y eficacia y dárselo a prender a ella para que lo encienda y que, con el humo de la primera calada aún en los pulmones, te dé otro beso que te enamore.  

 

INSTRUCCIONES PARA MOTIVARSE PARA LEVANTARSE TEMPRANO

La fecha elegida para comenzar con esta nueva rutina de autoengaño y constancia matinal es un miércoles de enero al azar siempre que hablemos del hemisferio norte, ya que en el sur en estas fechas se dedican a viajar para conocer los países contiguos que hay más allá de la frontera andina, del mar boliviano o de la isla de Tasmania.

 

Teniendo presente tal particularidad geográfica es obvio que nos hallamos hablando de un día laboral gris, nublado como una puerta de un bar de Londres lleno de fumadores, áspero como el sabor de después de un cigarro y un café expreso de máquina, irritante como mi hermana cuando decide que toda la familia hemos dejado de jugar al risk porque ella va perdiendo. Un día de esos en los que sabes que las relaciones sociales constan de breves intercambios de monosílabos familiares alrededor de una mesa con brasero y baraja de cartas y vacuas conversaciones cibernéticas en las que quedas un día de estos para echar una cerveza e interesarte por el otro ser humano.

 

Tras el día aburrido y abrumador que el individuo lleva a sus espaldas, un martes predecible, que no se puede definir como grisáceo pero que sí se entenderá si el lector  me permite utilizar el vocablo dalmático como un adjetivo referente a las manchas de los perros dálmatas en contraposición a su uso oficial como lenguaje románico empleado en los Balcanes para la comunicación humana.

 

Es decir, era  de ese tipo de días que uno solo puede hablar con rencor de las frustraciones laborales del compañero que nos molesta en la oficina o de esos en los que guarda silencio para compensar el equilibrio entre pensamientos versus delirios grandilocuentes, de esos días en los que tu amigo de borrachera está desvirgando en un coche de un descampado cualquiera, los grandes humoristas de siempre como Gila, Pepe Rubianes o Jesucristo tienen el buen humor en barbecho y la mujer de tus sueños no tiene cobertura ni quiere tenerla.

 

Un dia como hoy, un martes de enero de un año de una nueva década, un hombre ya con barba tiene la intención moral y el deseo carnal de llegar a casa y ver que los hijos están dormidos con sonrisas en el rostro, de agarrar la cama caliente, con sábanas de franela color elegido por mi mujer, enchufar el programa de radio deportivo en el transistor que se escucha bajo la almohada y silenciar a una conciencia que anda más tranquila y más mentirosa que de costumbre. Si, además, se tiene la suerte de tener, aún, una bella esposa con inquietudes e insumisa durmiendo al lado, el hombre se siente orgulloso de no haber cometido los mismos errores de su padre y  de engendrar una familia lejos de casa pero mayoritariamente feliz.

 

Pero hay veces en las que te acuestas y estás cansado de repetirte los chistes, de que el inicio del sueño sea ya conocido, interpretado y respetado y solo puedes pensar, mientras estás en trance al sueño, en las 8:30 a.m. del día siguiente cuando López sea el que empiece hablando en la reunión con su halitosis y su verbo espeso. A pesar de todo, este tipo de días son en los que menos tardas en conciliar el sueño y en dejar que el ello se deslice sobre la realidad de las conexiones de tu cerebro con confianza y descaro porque sabe que al dia siguiente el superyó cultural va a ser demoledor y mordaz.

 

No obstante, y suponiendo que se consiga captar el sueño con velocidad, sabes de antemano que lo difícil es el dia de después, el dia en el que aparecen las agujetas mentales y físicas y adquieres la capacidad de generar dos mil millones de excusas  para eludir ese pensamiento de hacerte mayor y de que ahora te toca a ti aportar, para evitar la sensación de haber pasado por el aro antes de haber hecho algo digno y no haber encontrado la burbuja en la que recluirte contigo mismo y con tu honestidad. Lo complicado en la vida es despertarte y tener claro, disciplinadamente, cuál es la motivación para levantarse al dia siguiente y seguir luchando contra ellos y por mi.

 

Esta ilusión perceptiva no es buena. Esta percepción ilusoria de ver todo como si fuera una escena del inicio de una película de la saga de Saw sin rescatar nada que motive intrínsecamente para escuchar el despertador, desertar del sueño REM, despertar sin tensiones musculares y aprovechar la luz del día para desterrar viejas ensoñaciones mustias y pesadillas como pescadillas que se muerden la cola una y otra vez...esta ilusión perceptiva, repito, no es buena, no conduce a nada, ni siquera a la urgencia que proclama el principio de placer psicoanalítico.

 

Es lo malo de no tener hijos ni mujer ni vocación por mis estudios ni por mi futuro, es lo complejo de decidir en la vida cuando la apatía saca sus mejores armas pero necesito un estímulo exterior que me haga despertar para encontrar lo mejor de mí para ofrecérselo a los demás…

 

La única motivación que tengo hoy, martes 11-1-11, para mañana abrir los ojos, incorporar mi cuerpo al mundo de los bípedos y producir para la sociedad y para mi mismo, es que mañana, sí, mañana, cuando pase todo el día ante mis ojos y López nos apeste con su olor bucal por el despacho y la sociedad purgue mis energias y me frustre, me calle y me reprima, cuando saltee todas esas circunstancias, vendrá la noche y yo tengo una cita contigo a las 10 p.m. en el bar de la esquina de tu calle…y estoy motivado para besarte y jugármela por tí.

ME

Me encantan los movimientos de tus manos

me conmueven tus expresiones made in Jaén

me fascina tu ritmo, tu equilibrio y tu vaivén

me alucina tu risa y tu voz de niña soprano.

 

Me creo tus historias imaginadas y sus conclusiones

me excita tu labio inferior y tu ojo derecho

me enamoran tu asma, tus gruñidos y tu pecho

me mola tu gelatina y tus contradicciones.

 

Me gustan tus explicaciones sobre biología

me satisface tu pasión, tu locura y tu alegría

me admiro con tu compromiso por tener felicidad

 

Me agrada que me exageres pero no me mientas

me sobrecojo cuando me besas de forma lenta...

me encantan tus movimiento de manos...y tu libertad.

ESCRIBO PARA MÍ...TODAVÍA

Tienes miedo nene, es normal. Ha sido mucho tiempo sin inventarte cosas que pudieras llevar a cabo en el mismo instante. Ha sido un último tiempo en el que has escrito 63 relatos de cien palabras, muchas pseudopoesías y bastantes relatillos para los demás.


El tema es que has estado demasiados meses con la cabeza volando por ahí sin saber adónde dirigir tu foco de atención, pero ya deberías saber que eso no puede hacer que dejes de luchar por lo que ansías.

Ahora escribo para mí. Escribo para organizar esta cabeza desconfigurada, de sinapsis erróneas y de chichones por ser el macho alfa del lugar. Escribo para expulsar todo lo que encuentro durante el día, los pensamientos vanos, los tontos juegos de palabras de buen humor, las iras contenidas, las hipocresías necesarias, las sonrisas de bebé, los refranes de los ancianos y los secretos silenciosos…solamente por la maldita obsesión de querer que todos los días sean totalmente distintos para mi...y para eso debo vaciarme todos y cada uno de los días...pero estos últimos días me está costando.


Escribo para mi, para sentirme mejor y para gozar de lo que me gusta, pero, sobre todo, escribo para mi porque aun no me atrevo a escribirte a ti. La verdad es que no tengo excesivos motivos para escribirte, pero tú me das pie a ello. Antes, en estos últimos meses desde que regresé al viejo continente de viejos, escribía sin focalizar mi musa ni mi rencor, sin saber si escribir una obra de teatro inacabada o minirrelatos...

Ya estoy cansado de eso. Ya estoy cansado de resignarme, de tener que llenar mis emociones y mi tiempo con medios besos y caladas vacías. Ya estoy cansado de entrar al bar y mirar a cual me quiero follar hoy. Ya estoy cansado de salir, casi amaneciendo, de casas extrañas porque no quiero dormir con nadie, porque nadie sabe acariciarme...porque nadie me hace sentir bien con su presencia después de conseguir saciar mi necesidad sexual. Ya estoy cansado de contar historias sexuales sin exagerar mis hazañas, pero por el simple hecho de que no me emocionan.


Escribo para mi para no enamorarme de lo que me invento sobre ti, para que no lo leas luego y te sientas orgullosa y con la sartén por el mango. Escribo para mi porque te puedo asustar, porque necesito organizarme, estar seguro de que quiero jugármela contigo y de que no me fallaré ni te fallaré.


Escribo para mi por otras muchas razones...además, si escribiera para ti no hablaría de mis aventurillas con las mujeres y de mis sentimientos solitarios.

Escribo para mi por otras muchas razones...la principal es porque no me sé tu email de memoria...todavía.

IMAGINAR POR IMAGINAR (UN CONSEJO NOCTURNO DE MUDITO)

"Imagínatela Adrián, vamos, no seas cobarde. La has visto ya varias veces, una de ellas desnuda...no te va a costar tanto recrear lo que siempre flota en ti y nunca sabes verbalizar. No te reprimas tú solo, subnormal, échale valor y compromiso.

 

Sabes que nada es como lo piensas, pero date un capricho e imagina por un rato como sería con ella en el futuro. Plantéate si te gustaría conseguir tus objetivos de vida con ella como compañera de viaje, si es la mujer de tu vida en este preciso instante.

 

No tienes apenas datos sobre ella, no lo olvides. Recuerda que esto no es la vida real, que son solo tus inferencias y heurísticos mezclados con feromonas y endorfinas, que eres tú el que has tomado esta perspectiva en este momento únicamente, que es solo un juego de crearte expectativas y castillos en el aire, de modificar el sabor del engaño que te haces a ti mismo constantemente, de focalizar, ahora, todo el cariño que tienes dentro, ese que tan mal repartes normalmente y que tanto te corroe las entrañas. Recuerda que escribes lo que sientes ahora, lo que el porro ayuda a salir del inconsciente y lo que te apetecería ahora mismo hacer con esa persona.

 

Dile que la quieres si es necesario, pero que quede claro que, aún, no es un tequiero.

 

Es cierto, no tienes información sobre ella, pero usando los prejuicios y bajo las consecuencias del efecto halo, se puede decir que parece que tiene imaginación, raciocinio, cultura, experiencia y erotismo. Tiene muchas más cosas buenas, seguro, pero aún no te has percatado de ellas, tontorrón. Incluso tú, poetastro de mierda, deberías escribir algo mucho mejor sobre ella.

 

Me apostaría un brazo a que escucha buen hiphop y música alegre, que sabe cocinar platos de cuchara, que es organizada y afectiva con sus seres queridos y que aún mantiene su espíritu de Peter Punk de sus años adolescentes...además de esa sonrisa.

 

Pero no es fácil imaginártela bien sin engañarte a ti mismo, sin hacer de ella la mujer más valiosa de todas las que pasaron por tu harén...lo sabes Adrián, esto es imaginar por imaginar, soñar que puedes hacer todo con ella al lado y soñar que te complementa, crear en tu cabeza fotografías de conversaciones, afectos y detalles que no tienen porqué cumplirse y por las que no hay que frustrarse, pero que te llenan en estas horas noctámbulas del primer lunes del año.

 

Te lo digo de antemano, Adrián...el que avisa no es cabrón.

 

Pero a pesar de todo esto, sé que quieres hacer excursiones y barranquismo sobre las nubes y descender volando a la tierra entre rayos y granizos, caminar sobre la luna con ella de la mano y entre los dos pegarle fuego a la supuesta bandera americana que allí hay, saltar de la cama al techo y quedaros allá pegados hasta que, de un grito orgásmico, caigáis como una pluma de cisne al suelo de la habitación, lentamente, regodeándoros en vuestra danza sexual aérea, aprender lenguaje de signos con diálogos subtitulados de películas alemanas de clase B, tiraros media hora abrazados en silencio sin que haya necesidad de hablar ni de huir, hacer juegos de sombras siendo claros el uno con el otro…Sé que quieres leer en sus ojos que vas por el camino correcto hacia tu yo ideal y que ella contribuye a ello con chupetones y con arañazos certeros, cariñosos y empáticos en el caparazón...

 

Puff...que rápido hablo...joder, no sé que decir...ya no sé que más imaginar…el físico lo conociste bien, fiera, que lo sé yo...pero deberías darte otra vuelta por su cuerpo para memorizarlo, para sellar con saliva poro por poro toda su piel, deberías volver a ver esa boca semiabierta cuando acaricias su clítorix deseando que la penetres, esos ojos cerrados cuando la besas que se abren segundos después de que separéis vuestros labios, esa forma de acariciar tu espalda y de hacerte nimias heridas en el labio de abajo...

 

Lo bueno de todo esto, Adrián, es que no te lo tienes que imaginar... solo tienes que recordar lo que hiciste y lo que sentiste no hace mucho.

 

Y seguir trabajando para que lo que sueñas ahora mismo se haga realidad."

 

 

 

En cuanto terminó de hablar, de casualidad, entraron el resto de enanitos a la habitación y Mudito volvío a reprimirse y a permanecer toda la noche callado...y yo empecé a imaginar. 

100 PALABRAS (XXI)

COMPARACIONES

Con la navidad presente, la batalla campal estaba preparada. Los últimos miembros de la familia Latorre se tenían celos desde el principio de conocerse. Los niños nacieron con una diferencia de tres días y las comparaciones entre ambos eran tan cotidianas como nocivas, en especial la de que Joana hablaba y Carles no. Los dos, en pañales, aprovecharon que los mayores veían la final del Mundial para pelear en su gran combate final. La batalla fue cruel, pero perdió Joana cuando Carles dijo sus primeras palabras: “No me peguez máz, hija puta” y se abalanzó sobre ella con un cuchillo

 

EL OKUPA DE LA CASA ERASMUS

Una de las ventajas de vivir con los padres cuando uno aún es universitario es que conoce las casas de los compañeros que vienen de otras ciudades. Pasado el primer mes del curso, conocía las casas de todos sus compañeros forasteros y en todas había ganado al póker, bebido en exceso y reído como no se hacía en casa desde hace mucho tiempo. Deambulaba buscando el sofá más amplio y el ambiente perfecto para suicidarse. La única duda que tenía era si tomarse las pastillas delante de todos o en el servicio de la casa del compañero de intercambio europeo.

 

TENDRÉ QUE DECÍRSELO

Qué difícil que es contener las emociones.

No es tan fácil mirarla a la cara después de un beso y un abrazo y decirle que la quieres, que has soñado con ella antes de conocerla, que tiene tal y cual característica que te gustaban de las personas anteriores que amaste, que todo tiene sentido con ella, que vais al mismo ritmo y al mismo sitio, que piensas en ella, que vuelas por ella, que luchas por ella, que aprendes y le enseñas...

Pero me es muy difícil contener las emociones… y antes o después tendré que decírselo a mi sombra.

 

100 PALABRAS (XX)

WALK ON THE WILD SIDE

Apagó el motor del coche y en la radio dejó de sonar “Walk On The Wild Side” de Lou Reed. Aquello era un sitio raro, con muchas cuestas y montículos. Parecía que nadie jamás había paseado por allí. Abrió la puerta y puso su pie sobre la superficie para empezar a andar lo que nadie había conocido. No sabía muy bien en qué dirección debía moverse. La brújula instintiva que le hizo famoso en un pasado no aparecía y no tenía ninguna señal de que le indicara por donde trajinaba. A pesar de todo, Neil Armstrong llegó a la luna.

 

FRUSTRACIÓN

De tanto ver la película de Disney en el video vhs de casa, había aprendido diálogos de memoria, le había modificado la letra a la canción principal para hacerla más suya y se creía que podía interpretar a todos los personajes varones del film con seguridad y sentimiento.

Comenzó intentando interpretar el rol del príncipe azul, pero era demasiado para él. Después probó con los secundarios que más gracia le hacían. En orden de sucesión, intentó ser Feliz, Sabio, Mocoso, Dormilón, Tímido y Mudito. Después aceptó las cosas como son e interpretó, con frustración, el papel del enanito Gruñón.

 

TRANQUILA MI AMOR...

“Tranquila mi amor…sosiega. No me beses tan rápido y con tanta pasión. No muevas la lengua como si no hubiera mañana. Hoy es año nuevo y nos quedan por delante varios amaneceres y dos cajas y media de preservativos. No tengas prisa, apaga el celular para que no nos molesten, no cocines, no limpies, no te vayas de mi lado. Pon algún recopilatorio de música celta que dure muchas horas y hazte un porro, que después te voy a dar el mayor pollazo que te han dado en tu vida”.

 

Sí, señoría, esas fueron mis palabras antes de la violación

PAYASOS DE 150 PALABRAS

EL PAYASO GLOBAL

Él querría haber sido el payaso gracioso, el triste o el tonto. Ni siquiera el más listo ni el que más chistes dijera de todo el reparto. Llegó recién desde las calles de Valparaíso a la escena circense ibérica y su espectáculo iba creciendo en expectación, calidad e imaginación. Hacía su número con diversos globos. Los globos pequeños de aire eran para los animales selváticos de sus fábulas como jirafas, monos y perros. Los grandes para el decorado, haciendo casi siempre roles de sol, luna y montañas. Los globos de helio se empleaban para las voces de los personajes, los aerostáticos para coger nuestra imaginación y elevarla al cielo para, después, descender al globo terráqueo.  Todo el mundo creía que era el mejor payaso del mundo pero el payaso chileno, al terminar cada función, escribía en un globo de cómic: “Soy un globo de feria sin explotar”.

 

 

Y de regalo de navidad, una delicia sin título de Casciari en 150 cincuenta palabras. (En los enlaces de abajo, 19 historias más de Hernán Casciari con el mismo número de palabras)

 

Jorge Golondrina era un payaso alcohólico y depresivo que trabajaba desde hacía años en el mismo circo roñoso. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno de salir a escena, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y al final, inesperadamente, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, el estertor del payaso, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.

http://orsai.bitacoras.com/2005/12/ciento_cincuenta_de_mortadela.php

http://orsai.es/2008/09/ciento_cincuenta_de_mortadela_2.php

100 PALABRAS (XIX)

¿PERO...ES MEJOR?

Se acabó porque era lo mejor para ambos. Se despidieron con lágrimas y sin besarse. A la semana siguiente, tuvieron que hacer el correspondiente paripé delante del resto de la familia. Ninguno de los dos se sintió cómodo. Ninguno de los dos se arrepintió antes de tiempo. Habían pretendido ir con la verdad por bandera, pensando en voz alta y hablándolo todo, pero hay veces en las que el destino los junta y los separa antes de tiempo.

Hoy él fuma en pipa y llora y ella come un kilo de chocolate. Se quieren pero es mejor echarse de menos.

 

BESOS DE ANIMALES

Se conocieron en el veterinario. Ella tenía predilección por los animales vertebrados y él por los invertebrados. Se veían una vez a la semana, mientras uno salía de la consulta, el otro entraba con su animal de compañía. El chico le pidió a la chica una cita. Se vieron. Se amaron. Con la confianza empezaron a inventarse besos con nombres de animales. Ella había inventado el beso gatito y el beso conejo. Él, los besos de mariposa y del quebrantahuesos.

Es difícil saber quién de los dos lo inventó, pero el peor besos de todos fue el del beso delfín.

UN AÑO DE CASUALIDAD

Hoy hace un año que la conocí. Un año. La conocí tontamente, de casualidad, en un hostal en  la plaza de armas de Santiago de Chile. Ninguno de los dos estábamos solos. Ella con sus amigas y yo con mi hermana. Salí a fumarme un cigarro y escuché sus acentos extraños. Hablaban con un chileno sobre caños y sobre cómo se les perdieron en Mendoza. Después tomamos cerveza con gente rara de otros países, alemanes, brasileiros y coreanas incluidos en el lote.

 

Solo pudimos hablar al final. Tampoco fue mucho, pero parece que me conoció tdemasiado. Con el tiempo, me dijo que ese día me había puesto algo soberbio.

La vi a los dos días, de casualidad de nuevo, en la terminal de buses de Santiago. Ambos íbamos a Valparaíso a pasar fin de año…y lo pasamos juntos. Más nacionalidades, más rituales, más ganas de disfrutar tdemasiado.

 

Empecé el 2010 corriendo y mirando culos que parecían fuegos artificiales en una vía del tren. La noche larga, degenerada, caótica y llena de caídas. Mi primer contacto serio fue cuando la agarré en mis brazos. Ella quería que la sostuviera. Yo lo hice, pero solo de los pies. Cuando echó su espalda hacia atrás, quité el brazo y levanté el otro para que su cabeza cayera pero no diera en el suelo. Fue la primera vez también que me llamó cabrón. Después bebimos, comimos y nos fuimos a mi hostal. Al abrir mi habitación, había tdemasiados porros, varias chicas, alcohol y ella. Nunca dormí tan feliz en un sofá tan pequeño. La besé...y lo volvería a hacer más veces.

 

Y después llegaron los mails, el enamoramiento, la playa de los artistas, Isla Negra, el terremoto, Antofagasta, San Pedro, Montevideo, el cambio de horario y la vuelta al primer mundo… y tdemasiados escritos y muchas emociones.

Ha sido la mujer de mi vida durante tdemasiados instantes, y los que me quedan. Pero no quería dar tantos detalles de ella, de lo nuestro, de cómo empezó ni quiero ser lambeta, de nuevo. Solo quería agradecerte todos los comentarios en el blog, las llamadas inesperadas y furtivas a las 6 de la mañana y, sobretodo, haberme hecho madurar y ver las cosas de otra manera, haberme dejado quererte.

Aún sigues presente en mí. Sigo pensando que pensarías tú y cómo actuarías en muchos momentos. Sigo inventándome conversaciones contigo, aunque ahora en silencio. Sigues viva en mí. Lo conseguiste, soreta. Además de ser mi musa, dejaste tu marca en mí…y es de las cosas que más orgulloso estoy en mi vida, principesa, de saber que existes.

 

Ah, y de que un día me dijiste que me querías.

100 PALABRAS (XVIII)

10 MANDAMIENTOS

“¿Y tú de qué hablas, niñato? No tienes ni idea de lo que es sobrevivir y de intentar hacer feliz a tus hijos. Lo que tienes que hacer es hacerme caso a mí, muchacho. Yo, que soy padre y comprensivo, sé lo que es perdonar. ¿Tú sabes lo que cuesta cumplir los diez mandamientos? Tú no tienes ni puta idea de ná de ná. Qué poco que aportas, cabrón. Una hoz y un martillo os daba yo a vosotros, por España y la humanidad.”

Después, mi primo se quitó el cinturón de cuero y empezó a pegarle a sus hijos.

 

¿SIGUIENTE?

Era callado, tímido, solitario, ambulante. Era de esas personas que no tienen amigos de infancia ni pandilla a la que invitar a su casamiento. No obstante, él tenía muchos amigos. Según él, tenía muchos mejores amigos. El primero que recuerda se llamó Curro. El de después fue Jaime. Luego fueron Julio y Jorge y Javi y Pedro.

Él sabía que tendría un único mejor amigo. Cuando el machismo no le ayudaba a descarrilar demasiado, también tuvo mejores amigos que eran féminas.

Con el tiempo y las decepciones, se percató que su mejor amigo siempre sería la próxima persona que conociera.

 

REGALO DE SANTA CLAUS 

Era la única noche que trabajaba en todo el año, así que todos sabíamos que vendría

antes o después. Mientras, había varias formas de sobrevivir la Nochebuena y a los regalos inmerecidos. Una de las formas de sobrepasar la Navidad era peleando con cuñados y suegras. Otra, hacernos todos los simpáticos, los hipócritas y los interesados para con los demás.

La que siempre me gustó más era la de tirarnos toda la noche contando chistes negros, como hacían antes en los antiguos velatorios del pueblo.

Menos mal que Santa Claus me trajo lo que le pedí... mi máquina del tiempo.

100 PALABRAS (XVII)

LA CUENTA

Entro al bar de siempre, me siento en el rincón del fondo con el periódico y un cigarro en la mano. A los diez segundos, me atiende la profesional camarera que no necesita escote porque sonríe siempre. Pido una cerveza, un porro, una noche de sexo guarromántico, un viaje por Sudamérica, una infidelidad a mí mismo, un plato de aceite de oliva, pan y jamón. Me lo trae velozmente. Lo devoro todo con ansiedad. La camarera, sin yo pedirlo, trae el boleto de la cuenta. Tiene varios dígitos y millones de ceros.

Apréndelo ya, nene, la vida siempre pasa factura.

 

CONTROL

Se esforzó mucho pero no pudo conseguirlo. Utilizó sus grandes palabras, sus verbos con haches intercaladas, sus ejemplos gráficos sobre acontecimientos que habíamos vivido juntos.

Intentó hacerlo con empatía, asertividad, autoridad, desprecio y rencor. Ninguna de esas maneras funcionó. Lo intentó en español, inglés, código binario, morse, lenguaje de signos y señales de humo. Estimuló mi cerebro siempre que pudo para que desatendiera mis males interiores y a mis reglas inflexibles con el exterior. Me aconsejó que diferenciara el blanco, el gris y el negro…y me enseñó el arco iris.

Aún así, no consiguió que yo tuviera control sobre mí.

 

SIGLO XXI

La mujer del siglo XXI en España fuma y bebe más que el hombre. La mujer de hoy compra vestidos negros para navidad, lleva cosida una cámara de fotos a la muñeca derecha y tiene más pelo púbico que el hombre de sus sueños.

La mujer, ordenada y bien pintada, ya no nace ni crece, simplemente se imprime y se fotocopia industrialmente. Quiere un macho que la penetre después de pegarle y que la aburra con el fútbol, la música house y rutina.

La mujer del siglo XXI vale mucho más de lo que cree… pero no lo quiere saber.  

100 PALABRAS (XVI)

Quién adivine donde quiero to be (estar y ser) recibe un boleto de la lotería del Gordo del número 23.219 y un mantecado caducado de la Estepa.

PALABRAS DE MI MEJOR AMIGO: PEDRO, MESSI O ALÁ.

Cambia de una puta vez. No te das cuenta que lo dicen todos, los que te quieren y los que quieren enterrarte. No ves que deambulas sin saber adónde ni porqué. Ni siquiera eres capaz de evitar lo que no te gusta. Deja de criticar tu alrededor y haz algo, cojones. Búscate un laburo, una hipoteca y algo en lo que depositar la fe, da igual que sea Messi o Alá. Ponte chaqueta para la cena de familia, busca significados vitales en la música de los 40 principales. Pasa por el aro.

 

O vente conmigo, a ver qué inventamos hoy.

 

EL SANTO

Fue a la única celebración religiosa a la que fui porque quería. No fue ni un entierro ni una boda. Tampoco fue comunión o bautizo, a eso jamás iría, ni a la de mi sobrino ni a la de mi hijo si así lo quisiera. Siempre me pareció impuro ver a los curas tocar un niño.

 

Fui porque quise, nadie me había invitado. Lo hice por coherencia conmigo mismo, por lealtad a un amigo y por la borrachera de vino y vírgenes que habría después.

Qué ilusión que me hizo ver a mi amigo invisible Pedro nombrado santo en Roma

 

SAN PEDRO

Restauró el orden siendo el mayor agente del caos en el planeta. Su irracionalismo era brutal. No obstante, capaz era de hablar de energías, de represión y de lógica proposicional durante horas con el beneplácito del auditorio. Nadie tenía los instintos más despiertos. Nadie nos lideró jamás como él. Nadie nos entendió y nos ayudó como él.

Con el orden establecido es todo más aburrido, pero más cercano a lo que siempre he querido a mi alrededor: confianza y respeto, y de ahí, la libertad.

San Pedro me hizo cambiar y creer. Me ayudó a ordenarme dentro de este caos...  

 

100 PALABRAS (XV)

EL CAMPEONATO ANUAL

Con el dorsal uno estaba el último campeón hablando y reinventando la victoria anterior. Con el dos, el ganador más joven en la historia del campeonato. Este año tenía más posibilidades que nunca, a pesar de la lesión cerebral de siempre. El tres era el que más imaginación tenía, pero la coherencia deliraba en cada frase. El tipo del cuatro fue la revelación del campeonato y llegó a la final por su historia de duendes, cuervos y ascensores.  Salieron los resultados y todo fue normal.

 

Finalmente, el tres ganó el campeonato de quien sería el loco del pueblo ese año.

 

OTRA VEZ

Fue al primero que conocí al ingresar en la asociación. Era el mayor de todos y quería recordar su cara de haberlo visto por el barrio. Cuando hablamos por tercera vez, recordé que lo conocía del bar de Pedro pero ahora se había dejado bigote.

Parecía el más experimentado y el que más empatía tenía con el psicólogo. Decía que ya no lo necesitaba, pero que le gustaba pasar allí las tardes. Un día, llegó llorando y diciendo que había vuelto a recaer. El viejo volvió a beber cuando se enteró que le meterían preso a su hijo. Otra vez.

 

ADAPTACIÓN PERFECTA

No es que fuera perfecto en todos los sentidos, pero tenía la esencia de la perfección en su aura. Solo tenía que trabajar con esa cualidad, demostrar toda su capacidad y su habilidad para conseguir todo y de manera perfecta. Con cerrar los ojos muchas veces le servía. Otras muchas, tenía que inventarse genios y milagros para explicar la realidad y aportar lo que la sociedad necesitaba de él.

Era ciego, sordo, manco de un brazo y un muñón en el otro, tetrapléjico y del Atlético de Madrid. Aún así, era perfecto.

Él sabía convertir todos sus carencias en virtudes.

100 PALABRAS (XIV)

MATRIMONIOS SATISFACTORIOS, ALBERDI (1995)

Cuando Alberdi nos dijo que se casaba, todos nos quedamos boquiabiertos. Nadie de la pandilla lo había hecho antes, aunque todos habíamos ido a bodas vestidos con chaqueta negra en vez de la del chándal. Era 1995 y decía que se casaba porque había terminado su proyecto universitario final. Consistía en hallar los elementos más importantes para conseguir un matrimonio satisfactorio. Aseguraba que había concluido que eran la felicidad, el respeto mutuo entre los cónyuges, la tolerancia y la satisfacción sexual. Quince años después, se les ve muy bien todavía.

 

Más aún desde que Alberdi trabaja de seguridad del prostíbulo.

 

PAPÁ NOEL

Aparentemente poco habían cambiado las cosas tras un año, pero esta vez fui con toda la familia. El bar de siempre tenía las sillas, clientes y tapas de siempre, las luces de navidad se colocaban sobre los mismos árboles podados y los villancicos aún querían que miráramos a los peces beber. Mi madre ya había puesto la cubertería de plata, el belén con el caganer  y los regalos estaban encima del armario. Lo único que cambió esa Navidad es que era yo y no mi padre el que se disfrazaba de papá Noel para darles los regalos a mi hijo

 

IMAGÍNENSE...

Imagínese tal cual soy, una hoja de cuaderno que siempre va dentro de una mochila negra. Imagínense al propietario de esa mochila con el abrigo de rayas verdinegras y un cigarro entre los dedos. Imagínense sus sueños de escritor y transcender en la historia. Imagínense  la certeza de que nunca lo conseguirá. Imagínense que hoy me toca a mí mirar a los ojos tristes y delirantes del propietario, que hoy me toca a mí hacerle sentir bien, subir su autoestima y, además, ser ingeniosa para que mañana se acabe olvidando de mí. O escribiendo sobre aquella hoja en otro cuaderno.

 

EL DESAYUNO EN LA CAMA

Qué suerte que tuve aquel instante. Te vi cómo siempre imaginé. Estabas preciosa dormida sobre mi cama. Fue la primera vez que te quedabas. Tras aquel día comenzó una rutina hedónica. Qué rico estaba el desayuno que me hiciste y que después, con otras, te empecé a plagiar. Me enamoraste cuando, después de comérmelo, me tenías preparado un masaje y a Miles Davis de fondo. Cuando nos follamos y besamos a grito limpio, me robaste el corazón. Han pasado mil días y aun te quiero. Qué pena que ya no quieras dormir en mi cama...ni yo pueda en la tuya

 

ESTUDIO PSICOLÓGICO DE ALGUNOS CONCEPTOS DEL LENGUAJE

Desde la psicología del lenguaje se ha estudiado en multitud de ocasiones la modificación de palabras y la omisión de letras dentro de las propias palabras, investigando los cambios de significados en tales conceptos y esas modificaciones, si los hubiera. Este grupo de psicólogos ha indagado ciertos conceptos con el fin de refutar algunos estudios anteriores. Estos errores en el lenguaje son simples consecuencias del desarrollo degenerativo de la tecnología y la sociedad, aunque no por ello carece de influencia el empleo de abreviaturas y siglas. Es cierto que no es la primera vez que ocurre esto a lo largo de la historia y que volverá a repetirse en el futuro, al igual que las crisis económicas o las infidelidades sexuales.

 

Un ejemplo digno de esta evolución del lenguaje y del pensamiento es el que ocurrió con anterioridad con el concepto Racionalismo. La sociedad, en su afán de reducir todo a favor de la comodidad humana y la ley del mínimo esfuerzo, había ido desechando letras de esta corriente filosófica o ideología teórica hasta que, de tanto quitar letras, el racionalismo se había llegado a denominar racismo. Es decir, el pensamiento racista, o mejor dicho, la ausencia de pensamiento que deriva en el racismo, provenía históricamente del racionalismo europeo de primeros de siglo.

 

La psicología del lenguaje ha trabajado en estos aspectos desde hace mucho tiempo. Este grupo de psicólogos también lleva varios años trabajando con conceptos similares.

El anterior estudio que realizamos, refutaba el significado que hoy en día se asume a algunas siglas. Por ejemplo, las siglas PSOE no significan Partido Socialista Obrero Español, sino Penes Sucios Olores Extraños. También descubrimos que la inscripción INRI que se suele poner sobre las representaciones de Jesucristo no significa en latín Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, es decir, “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos” sino que son las siglas de Iesus No Resucitó, Imbéciles.

 

Conforme avanzaba nuestro estudio, hemos ido detectando nuevos conceptos que deberían ser revisados y estudiados porque creemos que ha comenzado a distorsionarse.

 

Nuestra penúltima hipótesis estriba sobre el significado de la palabra vaginismo, la cual se entiende en nuestros días como un trastorno psicosomático que contrae involuntariamente los músculos de la vagina cuando, sin embargo, el significado real de este concepto hay que atribuirlo a una ideología feminista que aboga por la extinción de la raza humana y por ello no dejan que los penes se introduzcan en la vagina. Si acaso les dejan penetrar, solo será la puntita.

 

La investigación conjunta de este equipo de psicólogos está aportando datos nunca imaginados hasta ahora y pretende seguir con su labor. El último caso detectado de esta modificación y omisión de letras dentro de las palabras o de distorsión del significado de los conceptos lo hemos encontrado en la palabra anarquismo.

El anarquismo ha ido degenerando hasta convertirse en abarquismo. En otras palabras, la ideología que sueña y lucha por la libertad y la igualdad de los todos los humanos se está convirtiendo, en la actualidad y sin ningún esfuerzo para evitarlo, en abarquismo, la ideología que tiene como objetivo máximo acaparar todo el poder y la ambición necesaria para poseer todo lo que se les antoje, caiga quien caiga.

 

Este grupo de psicólogos desea que esta degeneración del lenguaje no acabe transformando el anarquismo en abarquismo, ni que el abarquismo se convierta en el abismo.

100 PALABRAS (XIII)

¿ESTÁS BIEN?

Te quiero. Te quiero más que nunca, ahora que ya no estás a mi lado. La muerte no es justa conmigo y me sigue resucitando. Ya no miro tu facebook, aunque sé todo lo que haces y lo que dejas de hacer por miedo. Qué felices fuimos juntos. Lo tuve todo y no me di cuenta. Yo quise darte todo.

Fuiste mi primer amor, el que siempre me ayudará a valorar mi felicidad actual…el que nunca se olvida. Quise que fueras feliz. Luché para que tuvieras todo.

No tendría que haberte preguntado tanto si estabas bien.

Tenía que haber actuado.

 

CONEJITO BLANCO

Creo que ya os lo comenté, pero volveré a repetir el bucle. Hay tres. Uno de ellos corre como una gacela y nada como una tortuga, aunque no es ninguno de esos animales.

Si fuera mujer, sería un conejo. Si fuera hombre,  un macho alfa.

Van todos juntos, pero uno va más rápido y exige un ritmo trepidante en el trote. Él marca el ritmo. Es el líder carismático que no ha ganado nada por sí solo.

Tras mucho correr y tras mucha frustración, disminuyó la velocidad del recorrido.

El conejito blanco de Alicia ahora se había convertido en liebre.

 

SIN LIBROS NI LIBRAS

Libre, sí, eso quería ser. Había surcado el mediterráneo en busca de nuevas tierras y había reducido a carpe diem y humor negro toda referencia filosófica de los antiguos presocráticos.

Libre, con el autoestima en su punto máximo en la campana de Gauss, con la coraza autodestruida desde el interior, con cicatrices externas irónicas y anarquistas, con la magnitud de la silenciosa dignidad, con ganas de seguir haciendo cosas.

Libre, sin libros y sin libras, pero libre.  

Libre para conseguir todo lo que nos propongamos, aunque Jaén nos reduzca. Aunque seamos jóvenes, somos libres, oiga…y lo que nos queda

100 PALABRAS (XII)

NEUROPSICOLOGÍA

Los neuropsicólogos habían conseguido alcanzar uno de sus objetivos. Querían penetrar explícitamente en el inconsciente individual y colectivo de la población. Lo consiguieron experimentando con lobotomías y feromonas artificiales a escondidas de la legalidad. La neuropsicología  hizo el trabajo invisible, el que se ha de recordar y reconocer.

Lo demás, lo hicieron las maquinarias del marketing de una multinacional deportiva a través de las redes sociales. En televisión, salía un anuncio con la cantante extranjera de moda y un joven deportista nacional ambicioso.

 

Nike había conseguido borrar nuestros recuerdos inconscientes para que compráramos una vez al mes las mismas zapatillas.

 

 

QUÉ HIJO DE PUTA

No era sordomudo, ni tenía alexitimia ni había problemas en el área de Broca o Wernicke según los doctores que consultamos. Era un extraño trastorno que no tenía causa aparentemente fisiológica ni psicosomática. Daba igual donde estuviera o la corriente psicológica que lo examinara. El resultado siempre era el mismo y cualquier explicación exógena hacia aguas antes o después. Todas las observaciones, diagnósticos y tratamientos intentados para obtener el origen iban al traste.

 

Conforme pasaron los días me di cuenta que los únicos problemas que tenía Casciari era que le gustaba inventar y que le dijeran “Qué hijo de puta”

 

 

TODO DE TODOS

El sabio que vive en lo alto del cerro dicen que lo sabe todo. Dicen que te presentas ante él y es capaz de adivinar tu pasado, de saber tu presente inminente y de aconsejarte sobre el futuro. Decían que lo sabía todo de todos.

La historia y el mito crecieron de a poco y  se corrió la voz por el país.

Cuando el viejito llegó y vio donde estaba la casa del sabio, aceleró. Luego llamó a la puerta y espero que el sabio lo identificara.

 

Parecía imposible, pero el sabio no adivinó que ese era su padre biológico

100 PALABRAS (XI)

REGALO NAVIDEÑO

Cuando llega el invierno y la navidad al hemisferio norte, disfruto como un enano. En esas épocas, yo me encargo de hacer el sorteo del amigo invisible entre los familiares y preparo con decoro mi regalo especial a toda la familia.

Es un regalo dinámico, para compartir con toda la familia y para que ellos puedan compartirlo con sus amigos. Después del reparto de todos los regalos de amigos invisibles en orden de menor a mayor, yo dejo en mitad de la mesa mi regalo común.

 

Estornudo con fuerza y mi resfriado, entonces, pasa a ser de toda la familia.

 

NO PODER DECIRLO ANTES

Nunca me explicó porque tenía tantas Biblias. Aunque confiaba en mí plenamente y era capaz de contármelo casi todo, de eso nunca hablamos, ya fuera por apatía o por olvido. Por eso nunca lo entendí.

Antes de morir, me regaló un secreto único y traspasado de generación en generación desde la noche de los tiempos.

Ahora me tocaba ser el guardián del secreto y evitar firmemente, a base de procrastinación, que los malhechores nunca descubrieran tan preciado poder.

 

Qué duro le ha debido ser saber toda la verdad sobre la existencia de Dios tanto tiempo y no poder decirlo antes

 

LO QUE LE FALTABA AL CASAMIENTO

Ella era la mejor amiga de Hernán. Él, el de Berta.

No se conocían antes de la boda de sus respectivos mejores amigos, pero a ambos les habían dicho que eran tal para cual.

Sentados en la misma mesa, empezaron a reír con el vino del segundo plato. Al terminar los postres, el joven ya había conseguido la promesa de un baile agarrado.

Después del primer baile, vinieron más. Y después, los besos. Días más tarde, llegaron felaciones y cunnilingus.

Su casamiento tardó algo más en llegar.

 

Y al tercer año de casados, llegó el que faltaba: el maltrato físico

100 PALABRAS (X)

Parece que el carril de las 100 palabras no tiene límite a corto plazo...y van 10. ¿Llegaré a los cien relatos con cien palabras? 

 

MOTIVO KAFKIANO PARA ESCRIBIR

“Decídete a crecer, créete que puedes llegar más alto que a ese viejo edifico. Sueña con vivir en el campo, sin angustia y sin rencor. Lucha por salir de la gran ciudad en autobús y olvida durante un par de meses el sonido de los coches. Estate un tiempo solo, planta un higuera y mírala crecer con orgullo y sufrimiento.

Sé fiel a ti mismo y transfórmate. Tu metamorfosis ya comenzó hace tiempo aunque intentes evitarlo. Puedes sacar de ti más todavía. Motívate para ello.”

 

Después de escucharlo, Franz Kafka abrazó a su padre y se fue de la ciudad

 

 

LUPARIA ORETANA

Llegamos con las nuevas tropas en cuadriga desde Roma hasta Luparia Oretana.

La batalla será dura como siempre, pero estamos vivos.

Hemos combatido por toda la península, los perros siniestros versus les jolis chiens. Al

principio íbamos perdiendo. Ahora, estamos recuperando la tierra y el tiempo perdido.

Nadie va a decidir por nosotros.

 

Los romanos nunca se enteran de nada y, poco a poco, vamos ascendiendo dentro de sus jerarquías. El plan está saliendo bien. A mí el traje de centurión me queda perfecto.

A ver cómo le queda la estética del César a Obélix cuando se ponga el traje

 

 

BALONCESTO

Creo que era la única persona que me bloqueaba. No me salían las respuestas con él. Hablaba muy rápido, usaba muletillas que creía propias y manejaba la contradicción con soltura y experiencia, como si hubiera entendido desde bien pequeño que así es la vida.

Yo evitaba hablar de otra cosa que no fuera de baloncesto con él, ya que con el resto de temáticas, se crecía y me bloqueaba.

 

Admiraba que dudara de sus primeras impresiones y sus predicciones autoincumplidas sobre el resto de personas. Aunque siga siendo así, es bueno tener al enano más alto del mundo como amigo

100 PALABRAS (IX)

EL PORTAL

El portal de la casa de alquiler que arrendaban para las vacaciones desde hacía muchos años, estaba repleta de gente desconocida. Nadie los había invitado y ninguno era amigo de la familia, ni siquiera conocido por alguno de los padres.

Eso sí, todos traían regalos como si fuera una fiesta y, los más osados, venían acompañados por algunos mayordomos y por animales de compañía.

Ante tanto ruido, el niño pequeño se despertó muy enojado. Cuando salió y vio todo el ajetreo, fue el único que dijo algo con coherencia.

 

“Mamá, diles a los tres reyes magos que se vayan.”

 

 

A CASA

Cuando llegó al nuevo trabajo, tenía expectativas positivas y ganas de empezar. Antes de tomar la decisión de marcharse, todo era ya rutina y ganas de terminar.

Había trabajado en multitud de puestos antes de llegar a este. Albañil, repartidor de pizzas, vendedor de droga y gerente de una empresa familiar de joyas.

Estaba harto de salidas de emergencia, de rodar sin saber en qué dirección debía ir  y de comer todos los días almejas. Lo único bueno de su puesto era poder llevarse el trabajo a casa

 

Por eso, Nacho Vidal se fue a casa y abandonó el porno.

 

 

100 PALABRAS

Tenía muchas manías, pero no tantas como depresiones. La que siempre me llamó la atención fue la de evitar a toda costa los números pares, ya fueran escritos, vistos u oídos.

Cuando hablaba, contaba antes el número de palabras que diría para que fuera impar. Si alguien platicaba con palabras pares, él ignoraba siempre la última.

Se lo comenté a su psicóloga. Me dijo que quizá él estaba teniendo una recaída.

También me dijo frases muy largas que repetían muchas veces la palabra bipolar.

 

Mi hermano gemelo tenía otra vez un brote. Estaba empezando a escribir relatos en cien palabras.

100 PALABRAS (VIII)

LO DE MENOS

Lo de hoy es lo de menos, el no poder estar contigo en tu día de cumpleaños. El año pasado te regalé el vestido y el sombrero rojo ¿recuerdas?

Fuimos a cenar a aquel restaurante pequeño que ofrece delicias sibaritas y platos típicos.

Tras salir del restaurante, tomamos un trago en un pub cercano y nos fuimos a la casa a hacer el amor hasta que viéramos amanecer por la ventana.

Lo de no estar contigo hoy es importante, pero es lo de menos.

 

Lo peor va a ser estar ocho años en prisión sin poder hacértelo hasta el amanecer.

 

EL MÉDICO FUMADOR

Los únicos médicos en los que confío son aquellos que fuman delante de sus pacientes con descaro. El doctor Ayuso cumplía esa característica y sabía de leucemia más que todas las páginas web sobre el tema.

Como todas las personas, menos los hipocondríacos y los que ven realities shows, siempre he confiado en mi salud y en su eterna duración. Por eso, cada vez que tengo que acudir al médico me entra pavor e inseguridad. La sugestión se apodera de mí y soy fácil de engañar.

 

No sé si estuvo sincero cuando dijo que mi hijo se curaría del cáncer

 

 

SOLEDAD

Una de las ventajas de la soledad es que te enseña a escrutar detalles ajenos cuando uno se encuentra con humanos desconocidos para saber a qué te atienes.

Hay gente que deposita su fe en números, formas de fumar o maneras de andar. Yo la deposito en cómo escriben las letras “e” y “a”.

Hace mucho tiempo que no disfruto con la grafía de nadie, ya sea porque solo recibo emails o porque vivo fuera de la ciudad y no hay envíos de correos.

 

Debería irme a la ciudad para no estar solo y cambiar de código postal y cartera.

 

100 PALABRAS (VII)

LOS TRES

Desde el balcón los veo pasar, todos los días, más o menos a la misma hora. Mientras tomo mi pan amb tomaquet con café, pasan los tres, dos primero y otro después.

Van a toda prisa, peinándose y dándose los últimos retoques estéticos por mitad de la calle. Si están retrasados, que siempre están, el último irá comiendo alguna bollería industrial y preguntando el destino del trayecto.

Atraviesan tres cuadras de la avenida  y giran a la derecha. Siempre persiguiendo algo, siempre con prisas. Me intriga saber adónde irán.

 

Él la persigue a ella y ella sigue al conejito blanco.

 

IDEÓLOGOS

No es culpa de nadie,  el sistema es así, todo tiene subidas y bajadas (dicen ellos).

Después de la inversión y crecimiento inicial, habían bajado las ventas, es cierto.

Lo curioso es que el número de consumidores era el mismo.

Poco a poco, con publicistas  y contables como ideólogos, la empresa donde trabajé comenzó a estandarizar el producto para abarcar mayor población. También se empezó a usar máquinas altamente cualificadas y a despedirse al personal

La fábrica, el martes, declaró su bancarrota y dejó sin laburo a mucha gente, yo incluido.

 

La última fábrica de sueños europea acababa de cerrar.

 

GRIETA

Así era, escurridizo. Nunca mostraba más de lo necesitábamos ver. Normal es que algún correveidile intentara buscar y encontrar grietas en la superficie y que, si las encontraba, fuera capaz de profundizar hasta deshacerlo en mil pedazos. Así lo prefería él.

Es verdad que su color azul increíble eclipsaba en la primera impresión, pero, con el tiempo, te habitúas.

Sin embargo, siempre hay alguna tortuga o algún pingüino que tienen la carambola de acertar y penetrar por la grieta… y ver más allá de lo que se intuye a nivel del mar.

 

Qué grato pasear dentro de un iceberg humano  

100 PALABRAS (VI)

LA HIJA DE DIOS

La cosa iba a pedir de boca. Esta vez no habría errores.

Dios lo había previsto todo bien. Su primera hija ya estaba preparada para bajar a la tierra y salvarnos del infierno.

Tenía pensadas las nuevas parábolas, los milagros estaban bien protegidos dentro de sus tupperware y, gracias a la ciencia, tendría células madre regeneradoras de los agujeros de manos y pies en caso de crucifixión.

Ya se había despedido de los amigos, familiares y apóstoles. Solo esperaba la hora de partir el viernes.

 

Qué lástima que la huelga de controladores aéreos nos dejara sin el perdón celestial eterno

 

TRAS SALIR A COMER

Me despega, me coge y me mete en su boca. Mastica a un ritmo al que no acabo de acostumbrarme y no por falta de experiencia. Repite esto conmigo cada vez que vuelve al trabajo tras salir a comer.

Yo cada vez estoy más insípido y más duro cuando me deja ahí pegado. Quizá antes de comer se coma otro que no soy yo, aunque me hubiera percatado. He empezado a ser algo similar a un ritual terapeútico.

Entonces, la joven empresaria llega y despega el chicle de debajo de la mesa y lo mastica.

 

Necesita su dosis de nicotina.

 

 

PROTAGONISTAS

Después de esperar, sonó la banda municipal y el público mostró sus respetos con un silencio empático pero no por ello incómodo.

El espectáculo ha recorrido ya las provincias y pueblos de la nación. Hoy es el estreno con teloneros en la capital.

Uno de los protagonistas se coloca la coleta, escupe al suelo y se planta de rodillas en mitad del escenario al inicio de su monólogo. En su interior, espera ansioso el veredicto popular sobre su actuación a sabiendas de estar ante la última oportunidad para triunfar.

 

Cuando salió el otro protagonista corriendo, empitonó al torero sin compasión.

KRUSTY

Siguiendo mi instinto de plagiar ideas que los demás dicen...Loren, no son 1000 palabras, pero casi. Solo falta una. Sabes cual es.

 

KRUSTY

Tenía el pelo rizado como a poca gente he visto. Los compañeros de la escuela de ingeniería le llamaban Krusty.

 

Además de por su volumen y su rulo perfecto, el tipo era curioso de por sí. Ojos pequeños y cambiantes de color según el día, bigotillo al estilo mexicano pero sin barba, manos trabajadas a hierro y fuego y dos pasaportes.

Era un personaje normal, que intentaba no llamar la atención de policías ni delincuentes aunque pocas veces lo conseguía.

No montaba fiestas en su casa para no molestar a los vecinos y sólo insultaba y hablaba en vano cuando la paciencia indicaba el game over.

Tuvo una novia después de algún tiempo, paseaban de la mano juntos y le preparaba viajes únicos a sitios donde su padre le había llevado de chico. No hablaba mucho de ella salvo cuando se sentía borracho y solo. Pocos datos más son necesarios, lector, quizá su habilidad para pintar tías desnudas en mecheros con témperas o que sabía guardar secretos, infidelidades y errores podrán clarificar algún constructo más de su personalidad.  

 

Cuando lo conocí no sabía tanto de él, obviamente. Lo ví por primera vez escuchando a Johnny Cash mientras arreglaba su quads en la puerta de su casa. No pensé en ningún instante en encontrarme ante un tipo así.

Me recordaba al monaguillo con gafas que roba la plata del cestillo o a ese niño que sabes que está metido en algo que nunca se puede demostrar. Para ser concretos, me recordó al niño que me espió desde unos matorrales cuando besé por primera vez y que, cuando se lo pregunté, me mintió.

 

Con el tiempo transcurrido, nos hicimos amigos. Aquella noche nos lo contamos todo como pequeñas niñas repelentes que son capaces de fingir una violación con tal de tener toda la atención que ellas creen necesitar. Nos bebimos tantas botellas de vino como había en la bodega del hotel más caro que pudimos.

Yo le conté los secretos que aprendí de cuando trabajé en prisión con violadores para conseguir que la felación de una mujer durara más tiempo del que ella misma quisiera y él me contaba técnicas para dilatar y lubricar los orificios sexuales durante más tiempo de sus tiempos de filmador de películas porno.

Todo esa noche fue un intercambio. Yo compraba los cigarros y él los vinos. Él elegía cama para dormir, yo escogía el mejor almohadón.

 

Viajamos juntos durante mucho tiempo antes de esa noche. Yo creía que habíamos hablado de todo lo que se puede hablar con una persona de otro país que conoces de, escasamente, tres meses y medio.

Me contaba historias inadecuadas para alguien tan joven, utilizaba frases hechas de grandes motoristas para recordar los significados repetitivos de la vida y cocinaba todo con mucho queso francés. Era respetuoso, repito, y solo gritaba cuando se enfadaba mucho y, honestamente, solo lo ví así cuando me habló de sus compañeros de casa.

 

La verdad es que ellos también eran pintorescos. Era una pareja de 22 años con un hijo y, siendo mis prejuicios los únicos datos que aporto para la próxima afirmación, con los roles definidos hasta el extremo. La sumisión dentro de una pareja aparece antes o después, pero en ese caso era lo primero que te llamaba la atención.

Uno de ellos estaba obsesionado con la idea del cambio de sexo. No lo quería para sí mismo decía, aunque siempre dude de ello. Trabajaba en una ONG de travestis y contaba anécdotas, de cuando no tenía pareja, que saltaban los colores y regaban la sobremesa de degeneración y lujuria. El otro de la relación era una persona lineal, previsible, aparentemente estable, consumidora de gimnasios y pastillas para deportistas, con poca tolerancia a la frustración y escasa creatividad. Entre nosotros, lector, un comemierdas, en una palabra.

 

Me empezó a explicar porque se fue a vivir con ellos y lo equivocado que estaba con esa decisión.

Los primeros problemas fueron cuando les cogió un poco de pan sin pedirles permiso. Ahí entendí porque todos los días me encontraba a Krusty antes de yo llegar a la escuela de periodismo bajando con un pijama de Krusty  el Payaso (por eso lo del apodo en la universidad) a por café y pan para desayunar.

Se fue liando y se fue liando a soltar todos los sentimientos de rencor y de indignación que había reprimido y que sólo podía desahogar cuando manejaba a más de 180 km/h.

La verdad es que pensé que se le escapó, ya que, de primeras, fue un error enorme contarme su plan para matar a sus compañeros y el porqué.

Me dijo que me lo contaba porque se lo había planteado a su novia, una farmacéutica que vivía cerca del mejor restaurante de comida rápida de la ciudad, y que ésta había creído que era una broma, y por eso nunca más se lo comentó.

 

Su plan era matarlos de noche, primero a uno y luego al otro. El niño tendría que llevármelo yo de la casa y darlo en adopción a un cura con el que Krusty ya había concretado la cita. Según me lo contaba, comencé a visualizarlo con una tímida nitidez.

Llegábamos de vuelta a nuestra ciudad el 27 de diciembre por la noche, un día antes de lo estimado por nosotros a la salida del viaje, dejaríamos las cosas en mi casa. Después iríamos a su casa, yo me llevaría al niño a la puerta de la iglesia y él los mataría. El párroco estaría esperándome y yo tendría mi recompensa de un millón de pesos por ayudarle.

 

Lo que siempre me extrañó fue la presencia del cura entre tanto plan sanguinario, así que pregunté directamente porque debía entregárselo a esa persona.

Sirvió la última copa de vino antes de dormir y me lo explicó.

 

Él no podía soportar que le hubieran roto el quads a conciencia esa pareja de hijos de puta.

Y el cura no podía soportar ver la educación que estaba recibiendo su nieto.

 

100 PALABRAS (V)

INTRAVENOSA

Fue traumático al principio, porque no reconocerlo.

Me sentaron en una silla eléctrica,  pusieron electrodos por mi cabeza recién afeitada,

me amarraron con cuero los tobillos y las muñecas. Golpearon mis venas del antebrazo,

comprobaron que la jeringa tenía la dosis necesaria para conseguir el objetivo. Me lo inyectaron y esperaron que hiciera efecto para dejarme libre.

Después, empecé a notar como algo se movía dentro de mí, como un pequeño animal se me deslizaba del brazo al corazón y, de ahí, al estómago.

 

Luego supe que el revoloteo en la tripa por amor era causado por una mosca intravenosa.

 

 

LO QUE VARÍA

Me despierto, me ducho, lavo mis dientes, tomo el desayuno con la prensa digital y escuchando el programa de radio de mi padre.

Salgo a la calle, compro tabaco, voy a la universidad, coqueteo con una mujer, tomo una birra con algún conocido, agarro el autobús. Miro el alumbrado navideño, contesto sms insulsos, imagino lo que dirías sobre la anécdota del tanatorio que me ha contado Damián, cojo el carril, saco dinero del banco, tomo otra copa y me vuelves a matar.

Así son todos los días.

 

Lo único que varía es cómo muero y dónde resucito al día siguiente

 

 

EL JUEGO DE LOS BARCOS

Pocos juegos hay tan divertidos y tan estimulantes como el de los barcos.

Ya saben, cuatro barcos de uno, tres de dos, dos de tres y uno de cuatro.

En el calabozo militar fue donde realmente demostré mi sabiduría en este arte guerrillero, mis silencios de póker y mis órdagos a sabiendas del resultado victorioso.

Cuando jugaba por diversión, a veces al contrario le daba pistas. Cuando era un campeonato, jamás cedí un ápice y, por supuesto, nunca les daba pista alguna.

 

Tenía que haber demostrado antes de que el ejército tomara la torre de control mi técnica para jugar

UN SÁBADO DE PUENTE

Jugando a las cartas, protestando en la ventanilla de Iberia, buscando wifi gratis y un asiento pseudocómodo en el aeropuerto.

 

Hablando con las radios, haciendo amigos de denuncias colectivas, gritando insultos hacia los burgueses que se niegan a dejar de serlo, mirando las noticias del gabinete de crisis del gobierno.

 

En estado de alarma, buscando musas nuevas entre el personal de tierra, estudiando la estrategia para colapsar un país desconfigurado, comiendo comida dutifree, quitándome las legañas en baños apatrias.

 

Te puedes pegar un sábado de puente así, por supuesto, frustrado y lleno de ira.

 

Pero también puedes estar todo el día soñando en tener tu avioneta propia e irte al fin del mundo con ella o viendo a Al Pacino bajar y subir de los infiernos o esperando para ver a Messi.

 

100 PALABRAS (IV)

Qué carril más tonto...hoy como un buen ejemplo de Los Simpsons puede convertirse en condicionamiento clásico

 

LOS SIMPSONS (RUTINA)

Homer se levanta, desayuna huevos fritos con bacon y va a la central nuclear.

Lisa guarda su saxofón en la funda, imagina un mundo de disciplina, orden  y buenaventuras y huye de los tópicos románticos de Milhouse.

Marge limpia los platos, echa de comer al perro y al gato y se pone el programa matinal de cotilleos.

Bart engaña a sus padres inventándose excursiones lejanas que cuestan 50 euros… lo mismo que el fin de semana en casa de Nelson, para huir de la rutina.

Maggie tiene cita con el psicólogo.

 

Hoy toca hablar del maltrato psicológico de su madre.

 

 

CONDICIONAMIENTO CLÁSICO

El condicionamiento clásico lo reexamino a todas horas.

Al ser un aburguesado del primer mundo, rechazo con furia el castigo como método educativo y pedagógico.

Mi razonamiento se encamina más a seguir las directrices del refuerzo negativo.

Si tú me dices que no haga algo…lo haré.

Intento evitarlo a toda costa, pero cuánto más consciente hago ese pensamiento, más problemas me encuentro.

Por ello, me gusta que me abucheen en mis shows, que me digan que no me ralle sin sentido ni significado y que me digan que me odian.

 

Gracias al Ello, falseé el modelo de Rescorla y Wagner.

 

 

BUEN EJEMPLO

Campanilla crece más de lo que es necesario para ser un hada, y eso siempre causa problemas. Las hadas son muy suyas. Ahora que anda perturbada con la pubertad, ronca a deshoras, come gambas podridas durante días y se enamora de profesores de universidad.

Cuando delira, saca su polvo afrodisiaco y lo esparce por toda la isla con generosidad y atino para ella.

Aquello, antes o después, se asemeja a una orgía desorganizada en la que siempre follan los mismos.

Campanilla crece de más y es mucho más mala.

 

Menos mal que vino Wendy para dar buen ejemplo.

50, 100, 150

50, 100, 150...paranoias surrealistas limitadas por el número de palabras.

ESPACIAL

“Qué no lo encuentro, tío, joder. No sé donde coño está. Esto es mu raro, nene.

Si siempre lo llevo conmigo, estará por aquí, cojones.

¿Me lo habré dejado en la nave espacial? Mira, podíamos regresar para verlo…quizá siga ahí.”

 

“No, ET, tu teléfono lo tengo yo. Ahora es mío”

 

 

EL NUEVO GALLO

¡Puto gallo de los cojones! No se enteraba de nada.

Llegaba siempre tarde al trabajo y no imponía su autoridad.

Aunque tenía las pupilas siempre dilatadas, como si estuviera mascando hojas de coca, nunca se enteraba de nada, solo de pequeños rumores inventados dentro del gallinero de las gallinas pijas y con las tetas caídas. Además mataba mucho.

El macho alfa dominaba y mataba, pero nadie lo respetaba.

El día que fui a dar el golpe de estado, llovió más de lo normal, el otoño se confabuló conmigo.

Qué raro fue cuando el palomo se hizo el amo del gallinero.

PSICOPATA

La pata del segundo piso es callada y valiente.

Es una pata extranjera. Parece que tiene quince años para algunas cosas, pero para otras no.

Le gustan los jerseys largos y los patos psicópatas y odia con todas sus fuerzas el sonido de los aviones y las flores de macramé.

 

Suele pasear por el salón en silencio cuando no hay nadie en el piso.

Cuando hay gente deambulando por el salón, se esconde en la habitación del fondo a evadirse del mundo, allí, en la única habitación que tiene la ventana hacia el patio interior. Allí, se relaja tumbada, ignorando su soledad, abrazada a la tristeza, balanceándose entre sus motivaciones y sus expectativas.

 

Cuando se aburre de vivir, solo le basta con meterse debajo de la cama para gozar.

Allí hay un oso que siempre está masturbándose.

Como se quede embarazada…tendrá que aprender a cuidar de un pato psicópata.

 

http://www.youtube.com/watch?v=k82M-0HmSGs&feature=player_embedded#!

 

100 PALABRAS (III)

Desde el buen humor y la síntaxis, he escrito, de buena tinta, cuatro historias de 100 palabras sobre revolucionarios con miedo a fumarse el último porro.

Perdón por el carril pero quiero pensar que estoy depurando la técnica, oiga.

 

REVOLUCIONARIO

Se pasó la vida combatiendo. A veces el enemigo fue el fascismo, otras el capitalismo exacerbado. Después vino lo del cáncer de próstata.

Cuando creció,  seguía con su revolución personal y con su impertinencia, aunque sus hijos idolatraran más a Pipi Calzaslargas que a los mitos que él adoraba.

Después, su hijo fue el que pegaba carteles socialistas en la transición y el concejal más joven del condado. Se siguió haciendo mayor, y el hijo de su hijo se convirtió en su nieto favorito. Hoy, el abuelo y el nieto siguen en la lucha.

 

Por eso, registraron en 2006 http://wikileaks.org/

 

MIEDO

La noche anterior fue muy rara.

Yo me levanté enrabietada con el mundo. Aún no sabía porque había dormido con otro hombre distinto al que habitaba mis sueños.

Nunca me adapté a lo que tenía, me dicen algunos. Otros, dicen, que soy más de buscar experiencias nuevas y que mi carpe diem extremo algún día me jugará una mala pasada.

Pero no lloré por dormir con otro. Mi llanto era producto de mi miedo a sentir.

El hombre con el que dormí sí era el que aparecía en mis sueños.

 

Lo que me da miedo es decírselo a mi novio.

 

BUENA TINTA

No hace falta que nos volvamos a ver, con tu facebook tengo de sobra.

Tus emails los leo rápido y los elimino. Tus pocas palabras en mi blog solo me ayudan a agonizar de nuevo.

Sé de buena tinta que te follas a otros aunque no me has olvidado, que buscas otros labios que te enamoren como los míos, zorra.

Yo siento mucho lo que te hice. No me comporté como el monsieur que pretendo ser.

Entiendo que tu familia me haya retirado la palabra y el saludo cordial.

 

Tenía que haberlo pensado mejor antes de huir con tu hermana

 

EL ÚLTIMO PORRO

No me hago los porros delante de ti, pero ya no tengo miedo cuando me los fumo ante ti.

Las cosas han cambiado, ya no tengo ni novia, ni hermanos adoptivos ni ganas de luchar por algo en lo que no creo.

Nunca me escuchaste, siempre ignoraste mi adicción, mis miedos y mis tonterías cotidianas. Tú sabrás cuanto has perdido con eso…y tú sabrás lo que has ganado.

Es mi último porro, ya no los fumaré más.

Mi mujer acaba de salir del paritorio. Ahora me toca a mi dar ejemplo.

 

Toma, te dejo unas caladas cerca del nicho, padre.

100 PALABRAS (II)

Intentando depurar la técnica, coartarme, autocensurarme, sublimar...en 100 palabras.

Esta vez, 3 relatillos de falsas apariencias, asesinatos estivales y hermanos mayores.

 

MIENTRAS

La noche del 26 de diciembre se me hizo eterna. No había noche, no vi anochecer por completo en esa fecha. El cielo nos comía con rojizos difuminados que parecían las babas de un dios esparcidas entre nubes grises de las que no precipitan.

 

En el aeropuerto, esperaba que saliera el avión sobre las 5 am. Cuando estaba en la fila para embarcar y pasar los diferentes obstáculos aduaneros, me metieron en una sala con dos policías.

 

El poli malo salió a buscar café. Mientras, el poli bueno, además de romper mi pasaporte, me pegó dos tiros en la nuca.

 

 

EL CIEGO

El vendedor de lotería ambulante tenía muy claro su recorrido. Empezaba por el norte de la ciudad, después las cafeterías cercanas a los edificios altos y oscuros de las empresas. Pasaba por la plaza de abastos, por la catedral y terminaba en el bar de Pedro encasquetando los últimos cupones a los amigos con los que se tomaba una sola cerveza.

 

Nunca cambiaba su recorrido. Después de la cerveza diaria, se iba a casa a comer con su hermana todos los días menos los jueves.

 

Ese era el día en el que le pasaba los informes a la policía secreta.

 

 

HERMANO MAYOR

Le recordaba mucho a algo que le habían contado antes, pero no recordaba si fue su hermano mayor o el hermano mayor de su mejor amigo. Quizá estuvieran hablando de alguna escena de una película o de alguna leyenda urbana venida a menos.

 

Es cierto que sabía el final, pero los entresijos de la historia no los acababa de recordar con precisión. Cuando se lo volvieron a contar, quedó fascinado en exceso.

Él tenía que probar eso, tenía que saber lo que se sentía.

 

Y así fue como Ali Agca empezó a idear su asesinato al hermano mayor, el Papa.

  

100 PALABRAS

Tres pseudocuentos de cien palabras

 

BICÉFALO

Le colgaron en la plaza del ayuntamiento por bicéfalo.

Tenía el doble de habilidades sociales, de hemisferios cerebrales y de puntos de vista que el resto de parroquianos.

La prensa dilataba la historia con maestría y gráficos HD.

Todos, en la capital, quisieron ser su abogado, aunque intuían que no sería fácil demostrar su inocencia. El reconocimiento social pocas veces tiene que ver con el éxito personal.

 

Por la mañana, nadie pensó que el juicio sería efímero y cruel.

Ahora sé que lo tenían todo previsto.

Con dos cabezas, había logrado la forma de enfrentarse al capitalismo... y hacerlo temblar.

 

ESTOCOLMO

Seis niñas jugaban al escondite en un parque cercano al polígono industrial.

Los padres hablaban de modelos de coches y de hembras. Las madres, de eventos televisivos y marcas de bombones.

Erica, normalmente, era a la primera que descubrían, pero nunca se la quedaba.

Maddie era la que siempre salía última, pero pocas veces solía salvarse.

Vivian era la que diseñaba nuevos escondrijos en sitios inimaginables para el resto.

Hay más niñas, pero casi no han manifestado ninguna aptitud que destacar tanto como la capacidad de Maddie sobrenatural.

Siempre me generará dudas saber si Maddie desapareció o sufría síndrome de Estocolmo.

 

MI TÍO MORALES

En la empresa de mi tío hay más trabajadores que clientes.

Hay probadores del producto, comerciales, departamento de marketing, certificados de calidad y sellos del ministerio de sanidad del país.

Los clientes, a su vez, les ponen la etiqueta y el eslogan que ellos consideran en el anverso de las instrucciones y la fecha de caducidad.

Hasta ahora, solo son instituciones públicas y ONG´s que trabajan en el tercer mundo.

En tres semanas, tendremos preparado el pedido del nuevo cliente.

Llamaron hoy desde el arzobispado.

Por fín, los condones de mi tío serán legales, comerciales y morales en el Vaticano.

SONETO Y POST-SONETO ASIMÉTRICO

Me he liado yo solico. Sí, al escribir.

Sí, después de comer y de tomar té.

No os voy a explicar como me he enredado porque eso carece de importancia, además de no poderse aportar datos empíricos adecuados para su explicación.

Sí he de admitir que no me lanzaba a lo loco sobre el papel para indagarme y reflexionarme, por rutina y autoconocimiento más que por otra cosa.

En este caso, había un sentido en lo que pretendía transmitir y, para ser francos, me quería sentir como un gran escritor que tiene su musa lejos y que solo la espera y la espera...y la quiere.

 

La intención era realizar un soneto en el que se introducirían varias comparaciones entre el amor o el deseo por una persona (niños no, por favor) y otros aspectos de la vida que acostumbran a producir placer.

Los símiles contenían elementos gastronómicos, literarios, musicales, espirituales y deportivos que reflejarían, sin lugar a dudas, los sentimientos que yo genero por cada estímulo que me lanza la principesa y de los que, a veces, duda.

 

Por supuesto, la métrica alcanzaba la rigidez exigida por la académicos, la sonoridad interior que el alejandrino necesita para herirnos la coraza y la rima gozaba de originalidad e ironía quevedesca.

El final estaba compuesto por todas las sinapsis que mi cerebro invirtió durante un año para conseguir la metáfora guarromántica digna de la más célebre musa del firmamento y, porque no, del autor que algún día querré ser...

 

Pero creo que me he perdido y no he sabido hacer el soneto...y me he querido inventar una pseudocanción cursi.

 

Me queda mucho por aprender, por escribir y por sentir.

 

SONETO ASIMÉTRICO

Si supiera comparar... no empezaría un soneto,

si pudiera comparar... sé que no sería objetivo,

si tuviera libertad... preferiría estar cautivo.

Si quisiera comparar... nada podría ser jamás completo.

 

Si fueras mi instinto animal...

serías una mosca, un león marino y una loba.

Si fueras mi destino musical...

serías el Plá y la Bebe tocando bossanova.

 

Si fueras mi dama negra...

ya tendría mi sonrisa dispuesta para mi funeral.

Pero solo eres la que siempre me alegra

 

la que siempre está conmigo en la sobremesa,

la que me estresa, me interesa y me besa

a la salida del teatro de la última función en la capital.

 

POST SONETO ASIMÉTRICO

Si supieras cuanto te extraño

cuanto te pienso, cuanto te siento,

si supieras que el 23 no es mi año,

si yo supiera que no me miento...

 

y que vendrás y te tendré

y que podré tocarte y ver

y que no te me escaparás...

 

aunque el nombre

del hombre que aparece en tus sueños

no sea Adrián.

NADA

¿Es necesario escribir ahora? ¿Cuál es el sentimiento que no sé verbalizar?

Decepción? Traición? Apatía? Frustración? Asco?

 

No sé porque escribo. Hoy huí de todos los bares en los que suelo sentirme cómodo, y si me apuras, hasta me siento gracioso.

Hoy fuí a todos, no me deje ninguno. En todos estuve con la compañía de los de siempre...pero hoy no tenía ganas de verlos...ni tampoco acabé borracho.

Hoy no quería pasado ni presente. Hoy quería futuro y muerte, pero solamente la mía. Hoy ni siquiera me atrevo a maldecidir por nadie, ni a juzgarlos.

Hoy me siento nada.

 

La primera opción, para ser honrado, no era escribir ni leer.

Era llorar.

Cortázar me encanta pero sus "Instrucciones para llorar" son una mierda. No me sirven...aunque siempre las leo cuando me siento así.

 

Es miedo lo que siento? Nostalgia? Envidia? Indecisión? Ira?

 

Sigo sin saberlo.

Cómo me molesta esto. Me estirparía la lengua y la regalaría al primer vagabundo que busque un cajero donde dormir.

¿Por qué mi cabeza no entiende a mi corazón? ¿Por qué mi corazón no engaña a mi cabeza?

 

Tengo ansiedad. Quiero gritar.

 

Si fuera mi amigo Dani, imitaría al cantante de un grupo de hardcore. Si fuera el mono...me tiraría en paracaídas. Si fuera Nani, interpretaría La Odisea entera.

 

Si yo fuera yo...me cortaría las piernas y escribiría varios Hamlet con calidad superior a la de Shakespeare.

 

Sigo sin saber que escribir ni cual es el motivo de deslizar mi palicazo sobre el folio.

Soledad? Temor? Celos? Insatisfacción? Rencor?

 

Nada es lo que paece y hoy, que no me pongo la nariz roja, es cuando más payaso me siento, cuando más gilipollas me sé.

 

Ellos hoy me han mirado, esperan que sea yo el que genere la inercia del buen humor, el que asuma las responsabilidades que a ellos se les escapan...

Los orgasmos los finjo, las sonrisas las mantengo más segundos de lo que quisiera...

Otro porro? No, gracias...otra copa?...contigo no.

 

Yo quería llorar hoy, y miren, solo emerje de mi un texto vacío, sin coherencia ni cohesión. No soy capaz de enfrentarme a mis sentimientos. No puedo dejar de evadirme del mundo, de pensar en las tres primeras frases de un relato que después se me olvida, de maldecir el paso del tiempo y mi tiempo perdido.

 

Yo quería llorar de rabia hacia mí, de odio hacia mí, de hartazón de mi mismo...y al final acabo en el mismo cuaderno diciendo gilipolleces, prometiéndome que mañana esto lo transcribiré tal cual al anonimopajero y recordándome lo de la paciencia, lo de la tolerancia...todo que todos los míos me repiten a menudo.

 

Yo quería llorar...pero soy tan frío que no siento nada, ni pensa, ni compasión, ni rencor, nada de mi mismo

LA CANCIÓN DE CELIA CRUZ

Entramos a la sala de baile, la cumpleañera, sus amigos, mi novia y yo.

Cumple 25 y los regalos se acumulan de mala forma debajo de unos pocos abrigos que intentan cubrirlos.

Las primeras copas son de saludos y risas de recuerdos ocurridos en los tres últimos días. Mi novia es amiga de la cumpleañera y yo solo conozco a ellas dos, mi novia se mantiene a mi lado y me presenta a la gente intentando que me encuentre cómodo.

Yo, (como ya sabe el lector) soy un subnormal, y por ello quiero engañarme en ese momento y pensar que ella me está engañando, que se quiere follar a alguno del grupete del fondo que evita presentarme.
No obstante, con el paso del tiempo, noto que el grupo de gente con el que estamos no le agrada...y a mi tampoco.

Las copas empiezan a crear amistades nuevas, deseos sexuales entre desconocidos y mentiras al portador. Mi novia y yo somos los encargados de ir a buscar la tarta y aprovechar para besarnos y compartir dos o tres confidencias.

Se soplan velas, se desenvuelven regalos y nos vamos a bailar. Ahora comienza mi gran ridículo. Mi novia es una experta bailarina con varios cursos finalizados en danza flamenca, danza del vientre, salsa y bachata...y yo soy cojo y solo sé bailar ska y punk.

Ponen canciones que, poco a poco, empiezan a incomodarme en mi vida, nunca entendí eso de la existencia de canciones de moda para un grupo social.
La única canción que reconozco es una de Celia Cruz, aunque esta versión no es la que me ponía mi madre en el coche.

Comenzamos a bailar y, con la suerte del principiante, demuestro unas grandes dotes en el contoneo de la cintura. Mi novia se sorprende y bailamos bien apegados pero sin irnos del grupo de amigos de su compañera.

Se va al baño y yo me quedo allí sin saber muy bien que hacer. Se me acercan dos chiquillas del grupo y empiezan a perrearme. Yo respondo pero sin tocarlas, mi objetivo en este viaje de 1300 kilómetros que me he pegado para ver a mi novia no es el de hacer un trío con dos rameras.

Me dejé llevar luego con el paso del tiempo, es cierto, cuando mi novia y yo vimos que la distancia y la estancia en otro país solo nos estaba dañando y demonizando, pero esa noche no iba a hacer nada, solo quería besarla y dormir con ella como tantas veces hicimos en mi ciudad y, al día siguiente, desayunar y ducharnos juntos.

Después de dejarlo y pasados varios meses, la situación anterior se repitió. La misma canción que Celia Cruz interpretaba y azucaraba me pilló bailando en una discoteca en el cumpleaños de un compañero de clase.
Las dos chiquillas, esta vez, son más explícitas y se besan entre ellas y empiezan a besarme a mí en la boca y el cuello.

Acabamos como teníamos que acabar, pero eso no es lo importante.

Lo importante para mí fue que al día siguiente en la mañana, mientras salía de su apartamento fui consciente que mi novia era lo mejor que me había pasado hasta entonces y que la canción de Celia Cruz se había equivocado de título.

¡Ay, Cuánta ramera!

 

http://www.youtube.com/watch?v=Js0rKmv-0Iw&feature=related

LO QUE ESCONDE EL ABRIGO VERDE

Nadie conoce esta historia, sobre todo por el hecho de no ser real, pero podían haberla imaginado alguna vez y habérseles olvidado, así que, si les suena la historia, es preferible que piense el lector que es un deja vu propio a pensar que es un plagio del autor de una obra de García Márquez o de alguno de los hermanos Goytisolo.

 

Hay muchísimas rocas a la salida del cámping en el que nos disponemos a pasar la noche. Para informar al lector sobre nuestra situación geográfica en el mundo, he de decir que nos encontramos realizando un viaje que recorre de norte a sur lo que, desde hace 200 años, los países fronterizos llaman Chile.

 

Vamos un grupo de personas de distintas nacionalidades, cada una de ella con leyendas de título distinto pero semejante estructura y con agradecimientos a dioses distintos. Los más graciosos son los latinos y los más hostiles y acomodados son los que provienen de países más desarrollados.

Nuestro destino, hoy día, es el de ir a bañarnos a unas pozas en mitad de los árboles más grandes que hemos visto desde que partimos. El camino, como comencé diciendo, está repleto de rocas de gran tamaño y de boñigos de llama y perros pero los alrededores están coloreados de verdes naturales diversos, de sonidos de hormigas claustrofóbicas y leones marinos recién afeitados.

 

Al llegar, nos bañaremos, los hombres compararemos la diferencia de tetas y culo de las féminas según nacionalidad, ellas nos miraran pero no dirán nada para evitar competencia, jugaremos a algún tipo de juego con pelota, nos beberemos las botellas de agua rellenas con piscosour y más cosas que aún no preveo y que mejor no intuir.

Mientras el grupo avanza entre risas, cariños instantáneos y comparaciones desinhibidas, yo me detengo a anudarme las zapatillas. En el instante en el que me muevo para atarme el otro pie, siento que me observan y escucho un estornudo.

 

Me giro, miro a las copas de los árboles pero no veo nada. Sigo con la tarea de ajustarme a los límites de protección de mi calzado cuando me siento muy consciente de sentirme observado.

 

Detrás de un peñón más grande que él, aparece un duendecillo con barba roja, pelo corto y abrigo verde irlandés. Me mira con asombro, parece que nunca había visto la simple lazada de una zapatilla.

Cuando me acerco para saludarlo y decirle que se venga con nosotros, se abre el abrigo y me enseña su cuerpo desnudo, me sonríe con cara de psicólogo y se va.

 

Impactado, subo corriendo para comentarlo con el grupo y ver si el chileno es capaz de darme información sobre lo que acaba de pasar.

No sé si esas pozas son nudistas o no, si estamos en tierra de duendes o no, si eso ha sido realidad o no.

Oigo los ruídos de mis compañeros, la voz del mexicano de rastas que solo sabe hablar gritando y el resto de risas y onomatopeyas. Antes de girar la curva, veo a una duendecilla, con voz de la pitufina, pelo corto sin extensiones y un abrigo verde.

 

Me agacho para repetir el ritual del zapato, pero solo es para disimular, ya que cuando más atenta esté a mi, voy a abalanzarme sobre ella y a abrirle el abrigo verde...como esté desnuda dentro de ese abrigo, la violo.

TEORÍAS

Nos hemos contado la teoría varias veces. Cada uno la suya, intentando comprender al otro para transmitirsela de forma asertiva.

 

Ella dice que no estoy enamorado de ella, que estoy enamorado de la imagen que yo me he hecho de ella con el paso del tiempo y del poco contacto, aunque muchas veces, al despedirnos me diga que me quiere.

 

Yo soy menos de pensar de qué estoy enamorado. A veces creo lo estoy de la imagen mental que ella tiene de si misma, otras veces estoy enamorado de su sonrisa de mala y otras de su psicología.

 

No sé quien llevará razón, si será recíproco o si, en verdad, es una alucinación audiovisual de mi cerebro. Ahora, lo que sí sé, es que cuando la pitufina, campanilla o la principesa se me encuentran en mi camino yo soy más feliz y más yo.

MI PSEUDOCOLIFATA (para ordenarme la cabeza)

Laura, Daniela, Ana, Alfonso, mi madre, Carol, Mono, Bruno, Carlos, mi padre, Carmen, Rulo, Loren y yo.

Estaríamos allí, en un sitio que aún no ubico geográficamente pero que estaría al norte de la Argentina o por Uruguay, perdido entre lo verde, aunque Cazorla o la Selva Negra no están descartadas del todo aún.

Es como la idea que los hermanos de Fernanda Altea me contaron, pero a mi manera.

 

Serían 6-7 casas de 6-7 habitaciones, plantaciones de naranjos, vides, olivos, legumbres varias, patatas y marihuana. No habría ni iglesia ni bar, aunque si un espacio con pizarra y sillas y mesas que seguro que en el Sáhara dirían que es un colegio pijo (si es que les dejaran decir algo).

Todos, sin excepción, profesionales y pacientes, trabajarían en el campo para ayudar a generar lo que la naturaleza sabe generar.

 

Trabajaríamos con pseudolocos y locos diagnosticados antes de su ingreso en el centro, de eso no hay duda.

 

Laura haría todo lo relacionado con arteterapia, a los pseudolocos y a los pseudocuerdos. Enseñaría a los psicólogos ciertas técnicas y estrategias para trabajar con los pacientes.

 

Ana haría el trabajo ocupacional, los trabajos de más mano a mano con los pacientes, haciendo de observadora participante en cada momento y atenta a las necesidades inminentes de los pacientes .

 

Alfonso, haría de maestro pero sin pedagogías ni pollas en vinagre, se encargaría de la mayoría de las áreas de aprendizaje, dando clases tanto en inglés como en español.

 

Mi madre simplemente estaría descansando y leyendo, y luego nos hablaría y nos enseñaría. También se le pediría la labor de hacer terapias encubiertas y, a mí, de dejarme echar mi cabeza en sus piernas.

 

Carol hablaría con Laura para hacerse la responsable de la fotografía en la parte de arteterapia y cumpliría con sus funciones de psicóloga, pero a tiempo parcial.

 

Alejandro, el Mono, educaría las mentes de los pseudolocos desde lo físico, generaría endorfinas tanto para ellos como para nosotros.

 

Bruno dedicaría sus esfuerzos a la terapías grupales y demás comportamientos sociales de los grupos que se formaran dentro del centro.

 

Carlos impartiría clases de lenguaje y nos ayudaría con algún tipo de esquizofrénico para interpretar el lenguaje para acceder a su pensamiento cuando nos falten recursos al equipo de psicólogos.

 

Mi padre se ocuparía de llevar las gestiones económicas y de innovar con la radio que tendremos en una casita del pueblo y la cual tendrá como invitada a su programa número cien a un grupo representativo de la gente de "La Colifata".

 

Carmen evaluaría y trabajaría de manera eficiente con las personas que tengan necesidades educativas especiales y tendría responsabilidad en los avances que tengan los locos.

 

Rulo se encargaría de todo lo relacionado con el transporte de personas u objetos, con preparar excursiones diversas a lugares significativos y únicos y de que sea el único que los locos no vean como autoridad para poder así sacar más datos.

 

Loren se encargaría de, por supuesto, organizar lo electrónico/informático menos el Spotify por su tendencia (o no) a los carriles y de que el centro no genere más gastos de los imprescindibles.

 

Daniela, que haga lo que quiera, que se mueva entre la radio, el arte dramático terapeútico o por las ramas de algún árbol, pero que esté cerca.

 

Y yo me encargaré de las terapias individuales, de cocinar y escribirlo todo en un blog para dar a conocer las hazañas de los pacientes.

 

Quizá falte alguna persona para encargarse de áreas que tengan que ir surgiendo por la modernidad en la que nos hallemos dentro de unos años y poder hacerle frente con recursos.

Todos, pacientes y profesionales, tenemos derecho a una habitación individual, a vacaciones pagadas durante mes y medio al año y a llevarnos a vivir a una persona (Freni no que me debe unos papeles).

Si hubiera hijos y niños, se contrataría profesores de párvulos y demás...pero nunca se contratara a un psiquiatra.

 

Siento todo el testamento/sermón que paliqueé recién, pero es que ese es el objetivo de mi vida y tenía que ponerlo sobre papel para ordenarme la cabeza.

 

MARIONETA, de Raúl Vilar

Lo siento, pero es que últimamente estoy lector y lo que me fascina y descubro acá viene.

Hoy descubrí a un escritor, http://yomismodenuevo.blogspot.com/ se llama Raúl Vilar y lo conozco en persona pero no sabía de esta faceta. Sorprendente y exquisito, recién sacado de la fábrica, oiga.

 

MARIONETA, de Raúl Villar. Lunes, 8 de noviembre de 2010

 

Era una noche oscura y lluviosa, me crucé contigo disfrazada de promesa...."Toma algo,coge mi mano y volemos juntos.", "Olvidaté de todos los que quieren dañarte", me cautivaste con esas palabras y, me dejé arrastrar hasta los más bajos fondos de mi falso yo...

Me convertí en tu marioneta, manejabas los hilos con gran maestría y, conseguías que hiciese todo a lo que me había negado desde el principio. Me vestiste con tu mejor túnica y sin darme cuenta me transformé en todo lo que más odiaba en esta vida...Pero, jugabas muy bien tus cartas....me mostrabas el lado más superfluo de la realidad, ese lado en el que no tenía que tomar decisiones...ese lado en el que todo eran risas y compañía, malas pero compañías...Nunca fuí consciente de todo el daño que sembraba a mi alrededor...mis rasgos decrépitos impedian la más mínima mueca de preocupación y dolor...Ya nada me importaba, lo único que pensaba era en volver a tu lado y dejarme seducir por ese falso mundo...
 
Hoy me he acordado de tí y he esbozado una sonrisa...Aunque por desgracia no he podido acabar contigo...conseguí librarme de tí pero, tu ya tenías otras victimas...Sólo espero que  ellas te abandonen en una cuneta antes de que lo hagas tú.

SEXO CASI HOMOSEXUAL

Una de las grandes pruebas que quería ponerme a mi mismo cuando llegué a Chile era la de probar el sexo con un hombre.

 

Nunca me he sentido atraído por ellos físicamente. Siempre el cuerpo de una mujer ha sido mi debilidad, mi problema y mi solución en muchas circunstancias variadas. Desde que tengo uso de razón he creído y he valorado más a una mujer que a un hombre, me gusta más el lenguaje que tienen entre ellas, la forma de organizar/manipular la situación y su mayor empatía con los cercanos.

 

Debido a ese pensamiento, comencé a valorar la posibilidad inconsciente de que, a lo mejor, me hubiera gustado ser mujer ya que cada vez me llamaba más la atención el saber que sentirían al penetrarlas y eso de tener un ser vivo dentro de ti durante más de nueve meses...y parirlo. Además, tenía ganas de probarlo todo en la vida.

 

De primeras no me atreví a hacerlo porque una cosa es que uno quiere tener sensaciones nuevas y otra muy distinta es ir buscando desde la irracionalidad y la temeridad que el Sida se aloje por un tiempo en mi cuerpo. Luego empecé a conocer gente, personas que conocía de clase y que notaba que su identidad sexual aún no estaba del todo definida, por lo que las ganas de comprobar sus deseos nocturnos con sábanas manchadas estaba muy latente.

 

Encontré uno que no me pareció mal candidato. Tenía inquietudes intelectuales, hablaba de Trotsky y de la revolución que necesitaba su país.

Además, y gracias a las inferencias que fui elaborando de las conversaciones que tenían entre ellos en modismos chilenos que aun no entendía, intuí que conocía la magnitud y variedad del amor homosexual y del sexo más hardcore.

 

Un día nos quedamos solos en mitad de la calle, fumando un caño de yerba. Yo hablaba y hablaba, llevaba un día de esos en los que creo que he descubierto muchas cosas de un mundo que al día siguiente es nuevo otra vez. Cuando hablo como si estuviera arreglando el mundo, suelo mirar rápido y a sitios distintos, mi mirada se desliza sobre la imagen con la velocidad del que sabe que ha perdido algo en ese sitio y ahora no lo encuentra. Crucé un par de miradas con él, pero no me miraba a los ojos, me miraba a los labios.

 

No era la primera vez que me había pasado eso, pero siempre era con el sexo femenino, el saber cuando una mujer solo está pensando en que deje de decir tonterías para que comiencen los besos babosos y profundos. A la tercera mirada que le pillé a mi boca, me inventé una excusa y me fui.

 

No era lo que yo quería, miré sus labios y eran gordos, sobretodo el de abajo, pero no me salío ningún tipo de instinto que hiciera que aquella persona mereciera de un beso mío. No me excitaba en absoluto, tenía la polla flácida, avergonzada y avergonzante, no llegaba siquiera al umbral que el escroto marca.

 

Yendo para mi casa, fui pensando en ello mientras un viento desgarrador y delictivo iba moldeando la ciudad a su antojo, cambiando cubos de basura de los sitios, tirando las vallas de las obras institucionales y haciendo que el otoño fuera una estación y un sentimiento.

 

Poco antes de la cuadra en la que vivía, apareció de la nada, una sombra. No supe distinguir de primeras, pero recuerdo como aceleré el paso y buscaba mi navaja por si acaso debía de responder a un ataque violento. Lo que más se adivinaba de la sombra era una larga y sinuosa barba, lo que me dio para ir preparándome y creando mentalmente un asalto de un maestro coreano de artes marciales o de un ayatolá chiíta en crisis de valores.

 

Pero no resulto ser nada de eso cuando me toco el hombro y me di la vuelta. Era una mujer, con una barba castaña que me traía el mejor presente para mi estado de ánimo a cambio de que le hiciera un favor esa misma noche.

Yo asombrado aún por la inquieta figura que me hablaba y por su unicidad en mi corta experiencia vital, le dije que sí sin saber muy bien que estaba haciendo.

La invité a mi casa y me dijo que le hiciera el favor rápidamente. El favor, fue uno de los más tontos que me han pedido nunca, pero la recompensa fue excesivamente beneficiosa.

Solo quería que le cortara el pelo de la cabeza, que ya que dios le había otorgado ese don de generar pelo facial a tres milímetros por día, debía de aprovecharlo y adaptarlo para sacarle todo el partido. Se lo corte y me dio el mejor presente que me han dado hasta el día de hoy.

 

No follé con un hombre, pero nunca he tenido más excitación ni más sexo hardcore que con la mujer barbuda.

INSTRUCCIONES PARA LA MASTURBACIÓN DEL HIJO, de Hernán Casciari

Descubrí ayer a este ESCRITOR, Hernán Casciari. http://orsai.bitacoras.com/ echen un vistazo aquellas personas que buscan literatura, independencia e imaginación.

 

INTRODUCCIONES PARA LA MASTURBACIÓN DEL HIJO.

Hernán Casciari, 18 de agosto de 2007

 

Si lees estas líneas es porque hoy cumples trece años y porque yo estoy muerto. Las redacto antes de partir a la batalla, casi sin armas, para enfrentarme a un enemigo superior. Ahora eres un niño de once meses —llevo aquí tu foto— pero mi ahora es tu ayer y no nos sirve. Escribo a trompicones. Las balas pasan tan cerca que es probable que ya tengas trece años. Es buen momento, entonces, para que tengamos una charla de hombre a hombre. Me habría gustado hacerlo en persona, pero ya ves: las cosas nunca son como las deseamos.


Supongo que el vivir sin tu padre te marcará para siempre. Has visto mis fotos, te han contado algunas historias, quizás te han dicho en qué guerra he muerto, pero no puedes imaginar al hombre que fui. No te preocupes, nadie podría. Además, yo no soy el de las anécdotas felices, ni tampoco soy el hombre que aparece en los retratos que miras. Las personas se conocen de verdad en medio del aburrimiento y traban amistad, si lo hacen, con la rutina de los días. No tendremos —no tuvimos— esa suerte.

Entre estas rutinas hay una, que ocurre más o menos a tu edad, en donde el padre debe tener el valor de dar al hijo consejos fundamentales. Voy al grano, porque tengo poco tiempo y menos luz. Es muy probable que hayas comenzado a notar ciertos cambios en tu cuerpo. Tu madre, que es una mujer bondadosa pero poco dada a la conversación, no sabrá explicarte qué ocurre, ni darte consejo para que aquello ocurra de un modo placentero. No la culpes, porque es un tema masculino. Y, si me apuras, sólo de ciertos hombres.

En breve tendrás (o quizá ya los tengas) amigos mayores o más espabilados que te explicarán las mejores técnicas para el desahogo automático del cuerpo: dormirse la mano, por ejemplo, o agujerear medio kilo de carne y calentarla hasta los veintinueve grados. Todo esto será válido y al mismo tiempo será falso. No redacto esta carta para enumerar maniobras eficaces ni para revelarte accesorios.

El chimpancé también hace lo que haces tú cada noche. Con un poco de suerte, en un laboratorio se le podría enseñar al chimpancé la técnica de dormirse la mano, o la de calentar un trozo de carne, para darse mejor placer. Pero tú tienes algo que el chimpancé no tendrá nunca. Me refiero a una herramienta muy poco valorada por los adolescentes y por los hombres vulgares: la fantasía privada.

La fantasía privada, la masculina, la secreta, se construye sobre la base de dos consignas: qué haría yo si, cuando eres joven e inexperto; y qué hubiera pasado si, cuando eres mayor y te arrepientes de las oportunidades perdidas. Con estos mínimos recursos los hombres de bien le ponemos fin al tema de la imaginación, una herramienta que, por lo demás, utilizamos poco.

Ahora eres muy joven, pero llegarán tiempos de padecer un largo viaje en avión o tren, de intentar conciliar el sueño en vano, de esperar en una esquina a que llegue alguien que no aparece… Es entonces cuando debes hacer uso del qué haría yo si, y del qué hubiera pasado si. Con la práctica, cualquier tiempo monótono puede convertirse en un tiempo clandestino.

Toma papel y lápiz, porque lo que voy a decirte es más valioso que cualquier manualidad que te enseñen, en la escuela o en la calle, tus camaradas mayores. La imaginación privada masculina se desarrolla únicamente en dos contextos:
a) bajo el amparo de un hecho inconcluso del pasado (‘qué hubiera ocurrido si me animaba a proponerle un trío a las mellizas Klein la noche que estaban borrachas al lado de la piscina; desarrollar la idea hasta acabar’); o
b) en la sospecha de un futuro improbable (‘qué haría yo si la vecina del quinto me viene a pedir azafrán un sábado a las dos de la madrugada, en camisón; explayarse sobre el tema hasta acabar’).

No hay más recursos que esos dos; ni en el universo de la fantasía masculina, ni en la literatura erótica en general.

Con estas introducciones no te serán necesarias las películas pornográficas, ni las revistas donde aparecen mujeres desnudas, ni los prismáticos en la oscuridad para fisgonear las azoteas. Qué haría yo si… Qué hubiera pasado si… Esas cuatro palabras, y no otras, deberán servirte como contraseña para todas tus noches, desde la noche de hoy y para siempre.

Los hombres —mayores o púberes, lo mismo da— tenemos una extraña virtud: sólo sabemos de qué modo actuar cuando ya ha pasado la ocasión propicia o cuando ésta aún no se ha presentado. En el momento preciso, justo allí, no podemos reaccionar; antes y después, lo tenemos más claro que el agua. Pero al menos lo sabemos, con tardanza o con clarividencia, pero lo sabemos; y eso es lo que importa. El chimpancé no lo sabrá nunca; ningún animal de la selva sabe casi nada sobre la frustración.

Como te he dicho al principio de esta carta, hijo, las cosas nunca son como las deseamos, y esa verdad es la madre de la imaginación privada. A tu edad, y durante algunos años, tus fantasías nocturnas te llevarán por el camino de la ficción, porque todavía no tendrás memoria de tus fracasos; pero con el tiempo, todos los hombres nos quedamos con una sola fantasía privada. Una sola. Y siempre comienza con la triste música del qué hubiera ocurrido si. Volvemos a reeditar, una y otra vez, la misma escena trunca que nos obsesiona.
¿Qué harías, hijo, si la joven profesora suplente de francés, que te ha encontrado fumando solo en el baño del colegio, en lugar de llevarte de una oreja a dirección te pidiera un cigarro y se quedara allí, contigo? ¿Qué harías si, entre calada y calada, te confesase que se ha separado hace tres meses y que echa de menos el calor de alguien en su cama? Y si enseguida te dijera, por ejemplo, que pareces mayor de lo que eres y después te rozara al descuido una pierna, tú, ¿qué harías.

Yo, que soy tu padre y quizás ya estoy muerto, hace algunos años fui un alumno estúpido y tembloroso. La historia con la profesora de francés me ocurrió en la vida real, no en el mundo privado de las sábanas, y entonces me escapé del baño; corrí por el patio del colegio como un cobarde. No supe qué hacer con semejante porción de realidad servida en una bandeja. Huí.

Antes de ese día mis noches eran irreales de principio a fin. Utilizaba únicamente el que haría si y con eso me contentaba. Pero desde esa misma tarde, solo en la cama o en la ducha, comencé a descubrir las infinitas variantes que me había ofrecido, sin saberlo, la profesora suplente de francés. Ella había abierto una puerta. El placer ahora me resultaba más doloroso y humillante, pero su hallazgo inauguró un sin fin de mundos paralelos.

A veces yo la desnudaba en el baño del mismo colegio, trabando la puerta con el talón de mi zapato. Otras veces iba a su casa la noche siguiente, y ella me había dejado la ventana de su cuarto entreabierta. En ocasiones nos encontrábamos en el gimnasio, y estirábamos unas colchonetas raídas; o nos escondíamos de todos en la oscuridad del salón de actos. A veces, en mi fantasía, la chica que me gustaba nos veía desnudos y se ponía celosa. Otras veces se acercaba a nosotros, se nos unía. Cada noche yo tenía un romance diferente con mi profesora de francés. Un romance que comenzaba, siempre, con la conversación real y la caricia real en la pierna. Esa verdad sin discusión le daba al resto de la utopía un poder deslumbrante.

Cuando terminé los estudios seguí fantaseando con ella. Al casarme con tu madre continué viviendo en el mundo solitario de mi profesora de francés. Incluso cuando quiero poner la mente en blanco o pensar en otra cosa, la película comienza y no puedo dejar de verla hasta el final, porque el final nunca es el mismo. Todavía lo hago algunas noches, cuando esta guerra absurda me permite estar solo y a oscuras. Imagino el momento inicial del cigarrillo y la conversación que alguna vez ocurrió en este mundo, y después construyo las diferentes variaciones que pudieron ser y no fueron. Las del otro mundo, las que me completan.

Ojalá pienses, durante tus primeras noches de placer solitario, en mi profesora de francés, en esta historia que te he contado. Comienza a imaginar la escena por donde yo la he dejado: cuando ella me mira, fuma despacio y me roza una pierna. Ella era guapa, y tenía algo de tristeza en los ojos. Después puedes continuar la historia por donde tú quieras. Acaba por mí, hasta el último de los días.

El desahogo masculino es un amor a destiempo, un romance nocturno que ocurre en épocas paralelas que no se cruzan. Se parece mucho a esta conversación remota, hijo, en la que yo le hablo al hombre que serás, y en la que tú me escuchas cuando ya estoy muerto.

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