Poemas. Paranoias. Relatos y Organización

100 PALABRAS (XVIII)

10 MANDAMIENTOS

“¿Y tú de qué hablas, niñato? No tienes ni idea de lo que es sobrevivir y de intentar hacer feliz a tus hijos. Lo que tienes que hacer es hacerme caso a mí, muchacho. Yo, que soy padre y comprensivo, sé lo que es perdonar. ¿Tú sabes lo que cuesta cumplir los diez mandamientos? Tú no tienes ni puta idea de ná de ná. Qué poco que aportas, cabrón. Una hoz y un martillo os daba yo a vosotros, por España y la humanidad.”

Después, mi primo se quitó el cinturón de cuero y empezó a pegarle a sus hijos.

 

¿SIGUIENTE?

Era callado, tímido, solitario, ambulante. Era de esas personas que no tienen amigos de infancia ni pandilla a la que invitar a su casamiento. No obstante, él tenía muchos amigos. Según él, tenía muchos mejores amigos. El primero que recuerda se llamó Curro. El de después fue Jaime. Luego fueron Julio y Jorge y Javi y Pedro.

Él sabía que tendría un único mejor amigo. Cuando el machismo no le ayudaba a descarrilar demasiado, también tuvo mejores amigos que eran féminas.

Con el tiempo y las decepciones, se percató que su mejor amigo siempre sería la próxima persona que conociera.

 

REGALO DE SANTA CLAUS 

Era la única noche que trabajaba en todo el año, así que todos sabíamos que vendría

antes o después. Mientras, había varias formas de sobrevivir la Nochebuena y a los regalos inmerecidos. Una de las formas de sobrepasar la Navidad era peleando con cuñados y suegras. Otra, hacernos todos los simpáticos, los hipócritas y los interesados para con los demás.

La que siempre me gustó más era la de tirarnos toda la noche contando chistes negros, como hacían antes en los antiguos velatorios del pueblo.

Menos mal que Santa Claus me trajo lo que le pedí... mi máquina del tiempo.

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