Poemas. Paranoias. Relatos y Organización

INSTRUCCIONES PARA INSULTAR

Estas instrucciones son de las que más avergonzado me siento, pues esto demuestra que, a su manera, y de forma vana, la historia se repite y hoy un maldito español vuelve a dar instrucciones a los sudamericanos como si fuera un déspota conquistador de la fe y la tierra, ya que los españoles no necesitamos aprender a insultar debido a que es lo primero que hacemos cuando ya comenzamos a hablar.

Todos los pueblos y culturas mundiales tienen un ritual de iniciación y celebración por el ingreso de un nuevo miembro a la comunidad. Algunos dicen palabras y echan agua por la cabeza, otros son más partidarios de la circuncisión, algunos se agujerean el cuerpo, a otros les da por no afeitarse nunca. Nosotros somos distintos.

Los míos consideramos a cualquier persona como uno de los nuestros en el momento en el que empieza a insultar porque sí y cuando, con la oratoria y la pragmática mediante, es capaz de entrelazar entre preposiciones y adjetivos un hijoputa, un joder, un ostias, entonces, a ese tío se le puede considerar español (incluso a los vascos, cagondiós!)  

Aquí en Jaén, al ser también un pueblo y una cultura autóctona, lo primero que enseñamos a los niños para diferenciarnos de las otras provincias andaluzas, es a decir la palabra “polla”, que es como denominamos al pene humano. Una persona nacida aquí, si se le pregunta, dirá que es de Jaén Ni Pollas, aunque no se sienta orgulloso de ello y haya emigrado, en tal caso lo dirá más orgulloso aún (sino es por exilio político). 

Sin embargo, como ya saben ustedes, lectores latinoamericanos, no es lo mismo la polla chilena, la ecuatoriana, la argentina, la mexicana o la polla records.

Así es el comienzo, pero luego, se va aumentando el grosor de las palabras, el acento en los insultos nocivos, la mierda bucal y empezamos a copiar insultos de otras provincias y otras regiones del estado de alarma español. Incluso, no es difícil escuchar en estos tiempos de decadencia en voz de algún joven barbilampiño la puta expresión “fuck", al que yo siempre contesto con un sutil "tu puta madre".

Y de esta manera seguiremos, insultando por insultar, sin nada que decir, solamente recriminando al cielo, criticando sin razonamiento ni lógica, despotricando sin vela en el entierro, y haciendo de nuestro orgullo de jaeneros y de nuestro egocentrismo insano lo más valioso de esta tierra.

Espero que algún día nos demos cuenta que hemos perdido los olivos, las raíces, los presentimientos, la educación, el respeto, el conocimiento y ustedes nos enseñen a nosotros como canalizar los miedos, las frustraciones y los renuncios...y a no destruir lo que ustedes llaman la Pacha Mama y que nosotros casi siempre aquí decimos que es un mundo de mierda.

Si quiere aprender a insultar, venga a Jaén, acá tendrá nuestra casa, nuestra hospitalidad, nuestro aceite de oliva…los insultos, aparecerán solos por las calles derrochando inconsciencia, complejos de inferioridad e ignorancia.

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