Poemas. Paranoias. Relatos y Organización

UN MUNDO ASÍ

Escrito por anonimopalomo 24-02-2011 en General. Comentarios (1)

En un mundo que no conocí nunca, vi como Rubén Darío vendía lotería y le daba a Borges un premio tan gordo como Casciari.

En un mundo que nunca imaginé, mi nieto hablaba de metalenguaje, mi mejor amigo no era un animal de compañía y mi musa venía todos los días a visitarme.

En un mundo que jamás entendí, Robin Hood era el presidente de la república, Peter Pan el más viejo de la residencia de ancianos y Wally salía todos los días en la portada de El País.

En un mundo que olvidé vivir, la Gioconda me explicaba porque sonreía, la Virgen María me decía el nombre de un padre biológico y Janis Joplin me invitaba a LSD.

En un mundo al que no pertenecí, voté en negro democráticamente, me presenté a un casting de Gran Hermano y me estrellé contra las torres gemelas.

Menos mal que este mundo no existe ni existirá, como tampoco existió aquel en el que la Europa libre ayudaba a los dictadores, en el que el franquismo en Andalucía se convertía en chavizmo  y en el que es más valorada la puñalada trapera, la estética artificial y la motivación de poder que el respeto, la cultura, la inteligencia social y la verdad.

INSTRUCCIONES PARA CALLARSE

Escrito por anonimopalomo 18-02-2011 en General. Comentarios (0)

¿Saben de ese tipo de persona que solo se relaciona con los demás por instinto asesino, lujuria y motivación de poder? ¿Conocen a aquél que ladra cuando habla, que miente cuando escucha, que insulta cuando duda, que yerra cuando afirma? ¿Han oído hablar de la timidez por limitaciones, del autismo por necesidad, del silencio y la censura como norma? ¿Han compartido su valioso tiempo con personas que ni siquiera han abierto la boca, esa persona que ves todos los días y que no conoces y no te importa? Bien, pues uno de esos tipos que no importa, que no sabe relacionarse, que ladra cuando habla y que se limita porque sí, soy yo.

Vieron a esos tipos que nunca dicen nada por iniciativa, a esos que inventan excusas todos los días, a esos que plagian la opinión del editorial de ciertos medios de comunicación, que ignoran el rastro de los que pasan a su lado por ignorar las propias carencias, que repiten excusas todos los días, que están aburridos de sí mismos y de sus vidas, que están saturados de resignación, que no saben de qué hablar sino es de cosas pseudoimportantes, originales o absurdas, a ese perfil, a ese tipo carnavalesco pertenezco yo.

Solo hablo de lo que sé…y me estoy dando cuenta, sin remediarlo, que sé de muy poquitas cosas, y que tampoco me pregunto por las que no sé.

Puedo inventar, sí. Siempre tengo esa opción, y si lo suelo hacer de hecho, pero ellos, los humanos, no me entienden, así que mis grandes inventos plagiados no sirven para nada.

Después de la ignorancia y chulería adolescente que yo también pasé y en la que culpaba de todo a todos menos a mí, me di cuenta que quizá esa falta de comunicación resultara una consecuencia de mi mala vocalización, de mis descarrilamientos o de mis motivaciones insípidas y previsibles.

Hoy descubrí que esa malafollá y este intento de distanciamiento con la humanidad solo son por miedo a hacer el ridículo, por la correlación positiva que existe entre el malhumor y la cojera que acostumbro a tener y porque, cuando recibí la atención de todo el mundo, nunca dije nada bueno.

Por eso, estas instrucciones no instruyen nada, no dicen nada, no sirven para nada, las hago porque soy un bocas tremendamente tonto y para que, si ustéd desea, pueda rehacer, leer o entender en silencio...si es que les importa

 

Así que me callo…como el gallo cada mañana.

 

http://www.youtube.com/watch?v=k82M-0HmSGs el gallo rojo, Coetus y la voz de Silvia Pérez Cruz

(B)ELLAS

Escrito por anonimopalomo 16-02-2011 en General. Comentarios (1)

A mi madre, por sus educación Desideratística y por su comprensión perenne

 

Ellas son distintas, (nosotros ya lo sabemos)

Ellas nos hacen nacer, morir y renacer

Ellas son ellas frente a ellas y los demás blasfemos

Ellas son puta, son madre y son mujer

 

Ellas resucitan, matan y mueren por sus hijos

Como ninguno de mis padres sabe hacer

Ellas enseñan, de la vida, sus escondrijos

Disfrazadas de panacea, pasión y lucifer

 

Ellas son proscritas y sorprendentes

Ellas son luchadoras incandescentes

Ellas son experiencia, vida y placer

 

Ellas son malas, son zorras, son incoherentes

Ellas son almas, son cuerpos, son mentes...

Ellas son sueños, cada noche, en mi amanecer...

 

 

posdata: mami, no he dejado preñá a ninguna...(creo)

MUDÁTE MUDITO

Escrito por anonimopalomo 10-02-2011 en General. Comentarios (0)

Mi abuela, la de mi madre, este verano me dejó encargado un regalo o un castigo, según se mire: tuve que hacer la mudanza de una de su casas. Llevo acá viviendo mes y medio.

 

Para entender el contexto hay que saber que mi abuela tiene en propiedad cuatro pisos en Jaén, cerca de la antigua zona de discotecas y de la estación de ferrocarril.

 

Uno de los pisos está en la avenida con más luces y tráfico de la ciudad. Es donde ella reside y donde nos juntamos aún para las ocasiones especiales. Los otros tres los tiene alquilados, uno a una familia y los otros dos a estudiantes, por lo que está deshabitado desde julio a septiembre. En uno de esos pisos es donde yo recuerdo las cenas familiares de navidad que quiero olvidar, allá es donde ella ha vivido hasta que se mudó a su actual residencia. Después, yo estuve viviendo en ese piso con mi madre y mis hermanos, durante un año, justo el de después del divorcio de mis padres.

 

La organización arquitectónica de la casa era casi lineal. Un pasillo estrecho conducía desde el umbral de la puerta hasta el final del piso con varias puertas a la derecha. La primera era la del salón, que permitía llegar a través de otra puerta al cuarto de mi madre. La segunda siempre estaba abierta y era el cuarto donde dormían mis hermanos, de 3 años el varón y de 5 la fémina. Luego estaba el cuarto de baño, mi habitación, que estaba al fondo a la derecha y la cocina que era lo primero que uno veía al entrar.

 

Recuerdo el piso con muchos detalles, pasé muchas horas allá jugando solo, falsificando cromos de fútbol para engañar a los niños de segundo que tenían más estampas que yo, creyéndome el MVP del AllStars que la NBA organizaba todas las noches en mi cuarto. Recuerdo con claridad esas cortinas oscuras que no dejaban pasar el sol a la hora de la siesta, las letras de colores del nombre de mis hermanos encima de cada uno de los cabeceros que dibujó mi tía la pequeña y el armario de cuatro puertas, dos de ellas siendo a su vez espejos, de madera casi negra, recia de roble, con muchas bolsas guardando ropa encima del mueble que más me contestaba de la habitación del fondo a la derecha.

 

Cuando ya había hecho los deberes y había estado jugando al fútbol por la tarde en la urbanización de un amigo, solía meterme allí, solo, tirado escuchando a Calamaro tirando triples y haciendo mates en una canasta de juguete sin parar de preguntarme y callarme muchas cosas.

 

La falta de conocimiento a esos años creo que me beneficiaron para no recordar demasiadas circunstancias. Aún así estoy tranquilo ante la posibilidad de reaparición de algún evento traumático, ya que el consumo desmedido de porros que mantengo desde entonces se encarga del resto de aspectos del sistema mnésico, por lo que no recuerdo ni recordaré mucho de esa época de mi vida.

 

Ahora que han pasado quince años, aunque no recuerdo, sí entiendo muchas más cosas de aquella situación, de aquel año en el que mi tita y mi abuela venían mucho por casa para jugar y entretenernos, ese año extraño en que conocimos cuatro canguros distintos que nos cuidaron, que nos limpiaron los mocos y que nos ponían películas Disney, ese año en el que, después de que mi padre pasara con nosotros el fin de semana y nos dejara los domingos por la noche en la puerta del piso, yo me iba corriendo a la iglesia, a confesarme, a intentar buscar alivio y respuestas en un dios que siempre estuvo en silencio...

 

Sin embargo, hubo algo que se me quedó sin entender. Yo había pasado muchas horas en aquella habitación del fondo, solo, la tenía examinada palmo por palmo, controlaba cuantas bolsas de ropa de invierno había encima del armario, cada cuanto cambiaba mi madre las sábanas y cuantas baldosas había en dirección norte y en dirección oeste.

 

El último día que pasé allí vi un mensaje escrito sobre la madera del armario, hecho a navaja, con una letra parecida a la de una estudiante universitaria cursi, muy redonda (tanto la letra como la estudiante) que ponía “No te mudes. Quiero estar contigo”.

 

Nunca le dije nada de esto a mi madre ni a mi padre. ¿Quién escribiría eso? ¿Sería algún tipo de broma familiar para reirse de mi?¿Sería algún duende?¿Habrá estado todo el año viéndome y escuchándome alguien que yo ignoraba?¿Habré tenido a un vecino pederasta espiándome? ¿Qué es eso de “estar contigo”? Si tengo algo claro en esta vida es que estoy solo y que en aquella habitación había estado jugando yo solo. Siempre.

 

Desde hace unos veranos, mi abuela ha tomado la costumbre de marcharse a la casa que una de mis tías tiene en el pueblo para huir un poco de la calor de la ciudad. Este verano me encargó que le cambiara varias cosas de la casa. Quitar dos puertas de armarios de la cocina, cambiar el mueble que sujeta el televisor por otro que hay en el antiguo cuarto de mi madre, desmontar el armario del fondo y llevarlo en el coche a su casa actual, y, como colofón brillante, fregar, barrer y limpiar el baño para que estuviera limpio cuando el fontanero llegara para empezar con la obra.

 

Cuando desarmé el armario del fondo, en el reverso donde hallé escrito el mensaje había otro: “¿Dónde me llevás?”. Sobrecogido, asustado, excitado, empecé a buscar más mensajes por el armario. No ví nada. Respondí en voz alta, una voz temblorosa, como si hablara con mi nariz, que la llevaba a la casa de mi abuela.

 

Entonces en la misma ubicación donde había aparecido el primer mensaje, ocurrió algo que nunca sabré describir ni transmitir. Comenzó a salir un relieve del armario de color más claro, como el de las cajetillas de camel, que ponía “Te extraño”.

 

Pregunté, con miedo he de reconocer, al aire con estas palabras. “¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?” y el armario me contestó seguro y apresurado, con caligrafía en mayúscula “MUDÁTE CONMIGO MUDITO”.

 

Extrañado y temblando, hice todas las labores que me quedaban, recogí las piezas del armario, las metí en el coche, fui a casa de mi abuela y lo armé en el sitio que había dejado preparado para ello. Cuando terminé de montar el armario le pregunté si estaba todo correcto, que quién era, que quería y por qué me había llamado "mudito".

 

De repente, apareció en el espejo una silueta difusa que poco a poco fue definiéndose hasta mostrarse tal era, una enana, con sombrero rojo, con ropa de mil colores, con un cigarro en la boca, con un ojo más grande que otro y con la sonrisa más enérgica que había visto hasta entonces. Empezamos a hablar ya por fín cara a cara.

 

Me recordó muchos momentos, muchas anécdotas infantiles, muchos delirios, muchas incertidumbres pasadas que no pienso comentar con ustedes. Es mío y para mí nada más. Solo se puede decir que me dijo que era la enana más alta del mundo y que me conocía, que me llamaba "mudito" porque sí, porque le gustaba, que la otra alternativa que me daba era que me llamara caraculo, que yo eligiera. Elegí bien, y por fín tengo un apodo apropiado para todos mis silencios y mi vocación por escribir y por no hablar...

 

Desde entonces que estoy de okupa en casa de mi abuela con el armario montado hablando de mi pasado y de mi futuro...y me queda aquí todavía mucho tiempo.

INSTRUCCIONES PARA APRENDER A LEER SOLO

Escrito por anonimopalomo 05-02-2011 en General. Comentarios (1)

Sin ánimo, parece, de soltar el carril y sin ánimo de lucro alguno, hoy se explicará con letras, diéresis y sufijos cómo aprender a leer cualquier tipo de grafía en cualquier idioma.

 

Quizá se crea por leyenda popular que lo más importante es la fonética, el cómo se oye lo que se dice, dando más relevancia a las formas en vez de al contenido, a la pronunciación exacta de los distintos monemas y fonemas de cada concepto, de cada adverbio, de cada persona y tiempo verbal. Expertos pseudooradores intelectuales humanos han demostrado grandes dotes en la lectura fonéticamente correcta. Casos como Benedicto XVI (o cuatro al cuadrado si se prefiere) o José Mourinho ilustran con acierto aquellas personas que son capaces de hablar muchos idiomas pero, demostrando a su vez, que siempre se mandan mensajes vacíos repletos de prepotencia e ignorancia.

 

Por supuesto, aunque se carezca del conocimiento del idioma como cree mi amigo el mono que tiene del inglés, como tengo yo mismo sobre el japonés o como tenía ET en cualquier parte del planeta, lo más adaptativo es aprender a leer entre líneas, augurando con acierto el futuro, visualizando los contenidos básicos repudiando las refinadas figuras literarias, evitando los errores del lenguaje y de la inteligencia que en un futuro solo nos aporten malentendidos y conflictos no previstos…y la pérdida.

 

Repito, quizá esto sería lo más adaptativo, pero eso no significa que siempre lo hagamos ni que sepamos hacerlo.

 

Aún teniendo problemas a la hora de vocalizar ya sea por la falta de intervención de un logopeda en la infancia o por el porcentaje de alcohol en sangre o, incluso, si las dificultades o carencias en la cadencia del deletreo son por la carga extrema de dioptrías en sus ojillos, usted, como estará comprobando, podrá aprender a leer solo.

 

Sin querer darse cuenta, usted solo acaba de leer la palabra doscientos cincuenta del texto y esto ya fluye veloz como el niño que recién estrena bicicleta. Sé que no es mérito propio que usted haya leído hasta acá, ni siquiera mencioné en ningún instante técnica alguna en la que apoyarse cuando se enseñan las vocales y las consonantes.

 

Es mérito de usted por aguantar los delirios simplistas y pseudosurrealistas del autor y de no haber pegado un puñetazo a la pantalla del pc, por negarse a vivir con los ojos cerrados sin saber que ocurre alrededor suya, sin perspicacia. Sin brillo ni contraste.

 

Si, a pesar de la incoherencia y estupidez de leer unas instrucciones para aprender a leer, usted se ha sentido cómodo en solitario y lo desea realmente, puede seguir leyendo a otros autores, a otros anónimos. Puede conocer nuevos mundos y nuevos conocimientos en los libros, revistas, grafitis, bares, internet... pero no olvide una cosa fundamental: como para todo en la vida, para aprender a leer (aunque sea en braille) es mejor tener los ojos bien abiertos.