Poemas. Paranoias. Relatos y Organización

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MISTER IGNOMINIOSO

Escrito por anonimopalomo 22-03-2011 en General. Comentarios (0)
http://mrignominioso.blogspot.com/ Familia, nos cambiamos de casa, un poco más organizada pero con las mismas tonterías. Disfrútenla.

CUANDO NOS QUEDAMOS SOLOS

Escrito por anonimopalomo 16-03-2011 en General. Comentarios (0)

Cuando nos quedamos solos y los dinosaurios trotan

Y la segunda estrella a la derecha parpadea

Y Sherlock se queda sin tabaco y sale a comprar.

 

Cuando nos quedamos solos y la guardia real disimula

Y Trafalgar Square se paraliza diez segundos

Y Hyde Park es una enorme plantación de yerba

 

Cuando nos quedamos solos inventamos idiomas,

Creamos planetas, descubrimos minerales nuevos,

Estrenamos ciudades, bebemos ríos, montañas y volcanes.

 

Cuando nos quedamos solos roza tu dedo por el borde de mi pantalón

Y el Big Ben explota y da las campanadas

Y tus abrazos me dan mucho más que buen rollo.

 

Cuando nos quedamos solos y el avión es un submarino

Y Castilla La Mancha Real es una sábana de niña manchada

Y pierdo a la brisca el tercer campeonato mundial del día.

 

Cuando nos quedamos solos y el futuro es un consolador desconsolado

Y se calla la repetitiva voz del underground…

Me haces sentir muy bien contigo…y conmigo mismo.

QUÉ GRACIOSOS

Escrito por anonimopalomo 16-03-2011 en General. Comentarios (2)

Qué difícil que es escribirte madre, cojones.

Si supieras lo que me cuesta concatenar dos palabras…

Te tengo dos poemas a medias (uno en la papelera de reciclaje) y un cuento, joía…pero no sé terminarlos, no creo que valgan...no sé...no me gustan, no fluyen, no me siento orgulloso de ellos…

Hoy me he dado cuenta que es porque contigo puedo hablar de cualquier cosa, que no necesito escribirlo, que no es ese el sistema de comunicación que tengo contigo, que me gusta escucharte, que churreteemos juntos, que te suelte la primera subnormalidad que se me ocurra y que me contestes con la naturalidad sabiéndonos hacer reír el uno al otro.

Gracias siempre. Por todo...y por las croquetas.

 

 

QUÉ GRACIOSOS

“Están pá verlos, qué graciosos, nene. Mira que ritmillo tienen. Ole, ole y ole”.

 

Yo no sabía a qué se refería mi abuela cuando decía eso pero se le veía orgullosa. Ea, allí estábamos los tres, ella agitando las llaves que siempre llevaba en la mano, mi hermana con el pelo rizado como espirales eternas que llevaban a un cerebro que solo pensaba en su chupete y en los Teletubbies y yo aburrido pensando en mis amigos y en quién habría ganado el partido del día.

 

Estábamos los tres tal y como lo había planeado mi madre, sentados en unas sillas de la quinta fila en el pabellón del colegio donde ella daba clase viendo bailar a mi hermano y a sus compañeros, unos niños de cuatro años que intentaban mantener la coordinación psicomotora y el equilibrio ante el reto que suponía bailar aquel éxito mundial que fue “La Macarena”. La inventora de todo, como siempre, había sido mi madre, esa mujer que siempre trataba de hacer un buen trabajo.

 

Era finales de febrero y, además ese año coincidiendo con el carnaval, en Andalucía celebramos el día regional con mucho coraje, patriotismo y rituales. Mi madre en aquel entonces era la maestra del colegio del pueblo y tenía que hacer otro año más algún acto para la celebración de tal día, lo que le suponía más trabajo del que ya de por sí tenía como mujer, como madre y como maestra..

 

Mi padre, por temas sindicales, no pudo asistir y yo tuve que ser el fiel acompañante de la abuela mientras mi madre organizaba su presentación y puesta en escena.

 

Mi cabeza, la verdad, no estaba ni ahí, estaba en mi mundo, aunque la abuela no paraba de ponerme cada vez más nervioso con el tintineo incesante de las llaves y mi hermana, vestida con un traje de gitana blanco con lunares verdes homenajeando la bandera, masticando aceitunas con la boca abierta y escupiéndome los huesos. Aquellos niños eran ridículos para mi, todo un hombrecito de doce años y, aunque sabía que tenía que hacer las fotos que mi madre me había encargado hacer, en mis adentros solo cabían los acordes de los pasodobles de “Los Yesterdays”, la chirigota que había ganado el concurso de carnaval de ese año que echaban por la tele y que me tenía cautivado por sus mensajes jocosos, reivindicativos y transgresores.

 

Los niños iban todos iguales vestidos, cual ejército comunista en busca de iglesias en las que pecar.  Ellos, con pantalón azul corto, casi todos jeans, polo rojo metido con insistencia dentro del pantalón del niño por parte de las maestras parvulistas, pañuelo blanco al cuello, dando el aspecto de ser la antítesis del disfraz, no tanto en la velocidad e impulsividad de esos arriesgados atletas que corren delante de los toros en San Fermín como por la vestimenta, concluyendo el atuendo del tipo con calcetines rojos y deportivas blancas. Las niñas, mucho más coquetas que los descuidados varones, gozaban de la alegría de la falda roja conjuntada con la camiseta blanca lisa y dos coletas traseras a ambos lados hechas con un desparpajo casi gaditano y con el histrionismo a flor de piel.

 

Mi madre llevaba varios años intentando plantear otro concepto de enseñanza en el pueblo y demostrar que los niños podían aprender divirtiéndose y construyendo ellos mismos el aprendizaje desde edades tempranas y que no era necesaria la autocomplaciente ceremonia de todos los años a las que asistían familiares, el director del colegio y representantes del ayuntamiento.

 

Quería aprovechar la repetición de secuencias en el proceso de aprendizaje del baile para poder trabajar con otros conceptos que pudieran relacionarse o no con el hecho motor de la danza. Trabajaba con la memoria ya que los niños aprendían la letra, con la producción del lenguaje al cantarla, con la atención y con la concentración durante toda la secuencia, con la orientación espacial y la psicomotricidad focalizada hacia la reciprocidad, hacia el conjunto. El gran mérito constituía que la mayoría de los niños estaban diagnosticados con trastorno de déficit atencional e hiperactividad, pero no todos.

 

Mi hermano no debía estar allí bailando porque no estaba registrado en el colegio ni había sido diagnosticado por ningún psiquiatra. Era un año menor a la edad establecida, pero era la única manera que mi madre tenía de poder dejarlo con alguien mientras ella trabajaba para traer dinero a casa… aunque esa manera fuera con ella misma. También había otro niño que se salía de la media de edad y con el que mi hermano compartía circunstancias vitales. Tenía cinco años y lo llamaban igual que a mi hermano Félix, el niño feliz, aunque su nombre era más largo y mucho más feo. Otra cosa que tenía en común con mi hermano es que era hijo de alguien que trabajaba en el colegio, en este caso, el hijo del bedel del colegio. La cualidad que más destacaba que tenían en común era la risa alegre, vasta, inconfundible. Sin embargo, había una gran diferencia entre ambos. El hijo del bedel tenía retraso mental.

 

El bedel era el tonto del pueblo, aquel que no sabe limitar y realizar sus expectativas con asiento y con talento. El gilipollas en cuestión había hablado con mi madre para que fuera ella la que lo tuviera, pero él no aportaba nada de su parte y, además, no se portó como debía. La verdad es que siempre lo recordé como un gilipollas. Mi madre pasaba de él, ella siempre veía venir a los gilipollas desde bien lejos. Pero yo no lo había visto y ese día, sin acritud, decidí que esa persona humana era gilipollas.

 

Después de terminar las actuaciones de los nenes, de que mi hermana me hiciera un hematoma de tanto tirarme los huesos de aceitunas y de que la abuela rompiera el llavero de tanto meneo, escuché una risa inconfundible y vi como el bedel golpeaba con odio y frustración a partes iguales a...

INSTRUCCIONES PARA INSULTAR

Escrito por anonimopalomo 25-02-2011 en General. Comentarios (0)

Estas instrucciones son de las que más avergonzado me siento, pues esto demuestra que, a su manera, y de forma vana, la historia se repite y hoy un maldito español vuelve a dar instrucciones a los sudamericanos como si fuera un déspota conquistador de la fe y la tierra, ya que los españoles no necesitamos aprender a insultar debido a que es lo primero que hacemos cuando ya comenzamos a hablar.

Todos los pueblos y culturas mundiales tienen un ritual de iniciación y celebración por el ingreso de un nuevo miembro a la comunidad. Algunos dicen palabras y echan agua por la cabeza, otros son más partidarios de la circuncisión, algunos se agujerean el cuerpo, a otros les da por no afeitarse nunca. Nosotros somos distintos.

Los míos consideramos a cualquier persona como uno de los nuestros en el momento en el que empieza a insultar porque sí y cuando, con la oratoria y la pragmática mediante, es capaz de entrelazar entre preposiciones y adjetivos un hijoputa, un joder, un ostias, entonces, a ese tío se le puede considerar español (incluso a los vascos, cagondiós!)  

Aquí en Jaén, al ser también un pueblo y una cultura autóctona, lo primero que enseñamos a los niños para diferenciarnos de las otras provincias andaluzas, es a decir la palabra “polla”, que es como denominamos al pene humano. Una persona nacida aquí, si se le pregunta, dirá que es de Jaén Ni Pollas, aunque no se sienta orgulloso de ello y haya emigrado, en tal caso lo dirá más orgulloso aún (sino es por exilio político). 

Sin embargo, como ya saben ustedes, lectores latinoamericanos, no es lo mismo la polla chilena, la ecuatoriana, la argentina, la mexicana o la polla records.

Así es el comienzo, pero luego, se va aumentando el grosor de las palabras, el acento en los insultos nocivos, la mierda bucal y empezamos a copiar insultos de otras provincias y otras regiones del estado de alarma español. Incluso, no es difícil escuchar en estos tiempos de decadencia en voz de algún joven barbilampiño la puta expresión “fuck", al que yo siempre contesto con un sutil "tu puta madre".

Y de esta manera seguiremos, insultando por insultar, sin nada que decir, solamente recriminando al cielo, criticando sin razonamiento ni lógica, despotricando sin vela en el entierro, y haciendo de nuestro orgullo de jaeneros y de nuestro egocentrismo insano lo más valioso de esta tierra.

Espero que algún día nos demos cuenta que hemos perdido los olivos, las raíces, los presentimientos, la educación, el respeto, el conocimiento y ustedes nos enseñen a nosotros como canalizar los miedos, las frustraciones y los renuncios...y a no destruir lo que ustedes llaman la Pacha Mama y que nosotros casi siempre aquí decimos que es un mundo de mierda.

Si quiere aprender a insultar, venga a Jaén, acá tendrá nuestra casa, nuestra hospitalidad, nuestro aceite de oliva…los insultos, aparecerán solos por las calles derrochando inconsciencia, complejos de inferioridad e ignorancia.

INSTRUCCIONES PARA HABLAR

Escrito por anonimopalomo 25-02-2011 en General. Comentarios (0)

Partiendo del axioma de que los muditos siempre tuvimos problemas con la comunicación oral y sin entrar a valorar las diversas problemáticas que pueden ser génesis de esta carencia, hoy me explicaré a mi mismo como aprender a hablar de cualquier tema.

 

Es cierto que muchos autores han dedicado extensas investigaciones y líneas a este tema. Sin ir más lejos, Wernicke y Broca, neuropsicólogos que no sabían que lo eran, descubrieron las diversas implicaciones del cerebro con el lenguaje, tanto en su comprensión como en la producción del mismo. Otros autores, por otro lado, fijaron su foco de atención en el beneficio de tener la laringe más abajo que nuestros colegas chimpancés a la hora de ejecutar la acción de hablar y otros, en cambio, se centraron en los contenidos que se transmitían mientras se daba el dulce ritual de la comunicación humana.

 

Este texto, aunque no lo parezca, no está hecho con la intención de que usted lo lea, sino que está enfocado para ser dicho, ya que, como parecerá normal y lógico, unas instrucciones para hablar deberían darse hablando.

 

Para poder hablar de cualquier tema es indispensable tener cuerdas vocales sin traqueotomía, una cara sin parálisis facial total y algo que decir, un mensaje que transmitir. Las dos primeras condiciones son asunto de médicos y logopedas, por lo que no se entrara a mencionar nada. Del mensaje a transmitir, sin embargo, si podemos decir muchas cosas.

 

En primer lugar, las temáticas existentes en el mundo, aunque no lo crea, son mucho más variadas de lo que usted y yo podemos llegar a pensar, ya que no todo el tiempo se tiene que estar hablando de facebook, póker o follar. Hay gente que habla de la Escala de Coma de Glasgow, de conejitos blancos o de la revista Orsai.

 

En segunda instancia, hay que saber ordenar las palabras que se quieren decir y saber a quién se dicen. Esto es una tarea harto compleja ya que muchas veces, una mínima confusión con una persiana puede llegar a convertirse en una confesión a una persona.

 

Después el cerebro da la orden para que el sistema motor comience a pronunciar las letras con la misma organización con la que se ha pensado.

 

Esto es una dificultad muchas veces, ya que por mucho que tengamos pensado lo que queremos decir y cómo lo queremos decir, nos sale otra cosa que no tiene nada que ver. Yo, por ejemplo, en este texto, solo quería enseñarme a hablar para poder decirte a la cara que me encantas, pero, como siempre, me sobrevaloré y al final actúe como el mudito que no se muda que soy. 

 

Por último, la acción de hablar finaliza cuando las palabras salen de la boca y zarpan como barcos a través del viento y llegan a la oreja de la otra persona…antes de que llegue mi boca al lóbulo auricular y te dé un mordisco suave y lujurioso.